Anteriormente:
La banda de rock japonesa, Breakerz, compuesta por el carismático Daigo, el
serio Akihide, y el bromista Shinpei, fue convocada mediante una votación
fraudulenta para participar en un evento en Argentina. Allí conocen a tres
muchachas, Annette "nervios de acero", Nicole, una chica tímida pero
con arranques de furia, y la esforzada Juana, una de ellas será su traductora
(la última mencionada).
Al
principio los seis se divierten mucho en Buenos Aires, aún con la incomodidad
constante al ser espiados por dos misteriosas chicas, la alegre Micaela y la
androfóbica Gabriela; pero esto cambia durante el cuarto día de estadía, cuando
Daigo es secuestrado.
Repentinamente,
pasado el segundo día de cautiverio, Daigo reaparece en el hotel, pero no puede
hablar de lo sucedido... A los demás parece muy extraño lo que sucede, misterio
que aumenta cuando descubren que la secuestradora se debate entre la vida y la
muerte.
最終章: さようなら.
...
... ... ... ...
-
¿Hola?
-
¿Ya están en el hospital?
-
Ah, sí. Annette fue trasladada a terapia intensiva. Parece que sufrió una nueva
hemorragia.
-
¿Qué dicen los médicos?
-
... (vacilación) Que... no tengamos muchas esperanzas.
-
Si podemos tenerlas. Micaela y yo estamos yendo para allá, con su madre. Accedió
a operarla.
-
¡Genial! Voy a avisar al médico así preparan el quirófano.
-
Dale. Nos vemos en unos minutos.
Nicole
corta la llamada y deja el teléfono móvil sobre el asiento que había ocupado,
pues ella, como había dicho, corre a avisar las buenas nuevas al médico que
atendía a Annette. Los demás presentes tenían ganas de preguntarle que le había
dicho Juana, pero ninguno la detuvo. Prefirieron esperar a que ella regrese. Y
cuando lo hizo, no estaba sola. Todo un equipo médico, contando a enfermeros y
un instrumentista, la acompañaban; y se separaron para ir a preparar el quirófano.
Eso significaba, para quienes no escucharon la llamada, excelentes noticias.
Nicole:
(mientras se acerca a los demás) Juana, Micaela y su madre están viniendo hacia
aquí. Llegarán en cualquier momento, por eso los médicos fueron a preparar el
quirófano.
Akihide:
Pero dejarán que una cirujana externa haga la operación.
Daigo:
Hay una vida en riesgo, no creo que se nieguen por pequeñeces como esas.
Shinpei:
A ver si entiendo… Si la operan vive… y si no, le quedan unos días como mucho…
(Los demás asienten) Sigo sin entender, porque se la veía muy sana.
Gabi:
(habla dificultosamente) Es que… no era algo muy evidente, sino más interno.
Daigo:
Y con ataques sorpresivos.
Shinpei:
¿Será que Fuana se va a tardar mucho?
Akihide:
(él y Daigo ponen cara de burla) ¿Ya la extrañas?
Shinpei:
¿Cómo tienen ánimo de hacer bromas en este momento? Qué insensibles…
Repentinamente
se genera un silencio incómodo, pero a la vez necesario. Quienes esperaban a
Juana y compañía querían decir algo para sobrellevar mejor la angustiosa
espera, pero era esto justamente lo que la hacía tan callada. Pasó el tiempo,
aproximadamente cuarenta y cinco minutos, cuando el médico que atendía a
Annette llegó hasta donde ellos estaban. Su semblante no parecía optimista.
Médico:
Ella… se niega a ser operada.
Nicole
y Gabriela, las únicas que pudieron haberlo entendido, se ponen de pie y se le
acercan.
Médico:
Cuando preparábamos en el traslado, le explicamos lo que sucedería, y decidió
negarse al procedimiento. Carm… No, Annette eligió la muerte.
Después
de escuchar eso, Gabriela cae de rodillas al piso, en pleno shock, y Nicole palidece
por la desagradable noticia. ¿Annette prefería morir? Tenía la posibilidad de
vivir muchos años y comenzar de nuevo, ¿y elegía la muerte? ¡Pero qué absurdo!
Akihide:
(sin entender lo que sucedía, supone lo peor. Habla por lo bajo) Sera que…
Anetto… se
Daigo:
(horrorizado) ¿Se qué?
Shinpei:
Se… (traga saliva) ¿Se volvió eterna?
Daigo:
(llevándose las manos hacia el rostro) Anetto chan… ¡nooo!
Shinpei:
(Apenado) No pudieron llegar a tiempo.
Los
tres, de pie, forman un triángulo con intenciones esféricas, y, colocando ambas
manos frente a sus rostros, inclinando un poco la cabeza, murmuran
"joubutsu shimasu" [algo así como descansar en la paz de Buda]. Luego
golpean las manos tres veces. Nicole llega a darse cuenta de lo que hacen y se
les acerca para aclarar la situación. En ese momento, aparecen Juana, Micaela y
su madre.
Shinpei:
(al ver llegar a Juana) Lamentablemente, llegaron tarde.
Juana:
(palidece) ¿Qué? No puede ser…
Nicole:
(apresurándose) No. Annette continúa con vida, pero se niega a ser operada.
Madre
de Mika: ¿Pero qué has dicho?
Nicole:
(encogiéndose de hombros) Lo acaba de explicar el médico hace un momento.
Juana:
(a Shinpei, visiblemente molesta) No me asustes, carajo.
Mika:
Su opinión no cuenta. Si hay una posibilidad de que viva, haré lo que sea. Ella
no puede ser tan egoísta…
Gabi:
No es egoísmo. Annette cree que ella terminó destruyendo a una parte de la familia,
y no quiere que la tuya o la mía se quiebren.
Médico:
Si tenemos la autorización de un pariente directo, podemos realizar la operación.
La psicóloga del hospital se tomó la molestia
de notificar a sus padres.
Enfermera:
(se acerca rápidamente, con una hoja en la mano, que entrega al médico) ¡Doctor!
La familia Vázquez ya envió el fax con la autorización. Podemos operar de
inmediato, todos los preparativos están listos.
Médico:
Pues vamos.
Madre
de Mika: (se adelanta) Soy la doctora Padilla de Vázquez, especialista en
gastroenterología endoscópica y cirugía de alta complejidad, y he venido a
colaborar con la operación.
Médico:
Micaela ya me había hablado de usted. (a la enfermera) Ayude a la doctora a
prepararse. Yo trasladaré a la paciente hacia el quirófano. (A la doctora
Padilla) Por un pedido especial, hemos decidido que usted no vea el rostro de
la paciente hasta finalizado el procedimiento. ¿Está de acuerdo?
Dra.
Padilla: Absolutamente. (se van)
Nicole:
(a Gabi) ¿Por qué no puede ver la cara de Annette?
Gabi:
(más aliviada) Ella se parece demasiado a sus padres, y mi tía podría darse
cuenta de quienes son.
Nicole:
(siente que no puede preguntar más) Ya veo…
El
teléfono de Juana comienza a timbrar. Y cuando ella contesta, se encuentra con un
ofuscado señor García, que le pregunta donde estaban ella y los muchachos. En ese momento, nuestra amiga recordó que
cometieron la irresponsabilidad de escaparse en la convensión, y que había
llegado la hora de retirarse. No podían quedarse a esperar el resultado de la
operación, y aunque costó convencer a Daigo de ello, todos determinaron que
sería lo mejor. Los cinco se marcharon del hospital, con la tranquilidad de que
Annette estaba en las mejores manos posibles. Tanto Gabi como Mika se
comprometieron a notificarles los resultados ni bien los tuvieran, pero ninguno
recibió noticias sino hasta después de la madrugada.
A
la mañana siguiente:
Cuando
las muchachas llegaron al hotel, los miembros de la banda estaban tomando el
desayuno. Akihide y Shinpei eligieron el menú tradicional de café, jugo, frutas
y tostadas con mermelada, mientras que Daigo reemplazó estas últimas por…
panqueques. Ya que no le quedaba mucho tiempo en la ciudad, decidió darse un
último gusto.
Juana:
(mientras ella y Nicole se acercan a la mesa) ¿Cómo hicieron para pedir el
desayuno?
Shinpei:
(en tono de reproche) Nosotros dormimos juntos?
Daigo:
(de inmediato) ¿Lo hicieron?
Akihide:
¿Es pregunta o afirmación?
Shinpei:
¡¡Claro que no!!
Nicole:
(dándose cuenta, inclina un poco la cabeza) Ohayoo.
Juana:
(con desagrado) Ohayoo gozaimasu.
Los
tres: Ohayoo.
Shinpei:
(complacido) Logramos hacernos entender con el mesero de siempre.
Daigo:
No tenés que obligar Juana a ser tan formal, ella es casi de la familia.
Shinpei:
De la tuya. Conmigo no tiene nada que ver.
Akihide:
¿O es que no queres considerarla de tu familia?
Juana:
¡¡Yamete!! Ya se están poniendo muy pesados…
Daigo
y Akihide: (con expresión de burla) ¡Ay, ella lo defiende!
Juana:
¡¡No sean ridículos!! Ya me están cansando (A Nicole, que después de ese
comentario, había comenzado a reírse) Y vos cortala también.
Shinpei:
(los mira con enojo) Si quieren bromear, háganlo. Pero luego aténganse a las
consecuencias (al escucharlo, Daigo y Akihide se ponen serios. El guitarrista
de lentes se muestra complacido). Así está mejor. (nota una presencia conocida
en la cafetería del hotel, y la indica para los demás) Oigan, ¿esa no es una de
las hermanas de Anetto?
Nicole:
(al igual que Juana y los demás, observa hacia donde indicó el guitarrista) Es
cierto. ¿Habrá venido a darnos noticias de Annette?
Juana:
Andá a preguntarle. Anoche quedaron en avisarnos y al final no supimos más
nada.
Nicole:
(se levanta de la silla y se acerca a la muchacha) Ga… Gabriela…
Gabi:
(vuelve la vista hacia la pelirroja) Ah… Vine a hacer la entrega de pan, y de
paso iba a hablar con ustedes.
Nicole:
¿Al final que pasó con Annette?
Gabi:
La operación fue muy larga y complicada, pero salió bien. Mi hermana podrá
tener una larga vida de ahora en más. Mika y yo no les avisamos porque tuvimos
que donar sangre después de la cirugía y estábamos un poco mareadas, así que
fuimos directamente a descansar.
Nicole:
(emocionada) ¿En serio? ¡Es fantástico! ¿Y puede recibir visitas?
Gabi:
Si puede. Pero hay cuidados especiales. (El encargado de la cocina llega, le
entrega un sobre y se despide) Bueno, ya tengo que irme. Probablemente Mika
pase por la convención esta tarde.
Nicole:
Me parece bien. Muchas gracias por las noticias (se despiden y Nicole regresa a
la mesa, en la cual es inmediatamente interrogada a simple vista por quienes se
quedaron allí) Ehh… No me miren así. Annette salió bien de la operación, pero
por la cara de su hermana, parece que se viene la tormenta familiar.
Juana:
Y bueno, ese fue el precio de salvarle la vida.
Daigo:
(apenado) Gabi chan y Mika chan van a tener problemas… Es una lástima. A pesar de
que ustedes las vean como acosadoras, las dos son muy buena gente. Llegue a
encariñarme mucho con ellas.
Nicole:
Ya no podemos verlas de ese modo. Ellas respondían a los planes de Annette.
Shinpei:
Y Anetto también está disculpada, aunque hizo que la pasáramos muy mal.
Akihide:
(a Daigo) Y que solo vos la pasaras muy bien.
García:
(se acerca a ellos) Konnichiwa. Qué bueno que los veo. Tengo varios temas de los que hablar con
ustedes (toma asiento en la misma mesa)
Akihide:
Su pronunciación ha mejorado mucho, Garusia san.
García:
Arigatou. Ha de ser la práctica. (saca un cobre rectangular de su bolsillo)
Estos son los boletos de avión para su regreso. Será mañana por la mañana. (deja
el sobre frente a ellos)
Daigo:
(agarra el sobre, revisa el contenido, y como no entiende nada, se lo da a
Shinpei) Cierto, este el nuestro último día aquí… (mira el último panqueque con
dulce de leche que le quedaba) Te voy a extrañar… Igual que a mi estilo de
guacho.
Juana:
Gaucho.
Nicole:
(en español) Dejá que hable para el orto, es divertido.
Akihide:
Entonces esta noche tendremos que preparar las maletas…
García:
Así es. Además, necesito que después de desayunar vayan a realizar un último
ensayo con los muchachos de soporte.
Shinpei:
Ya estábamos conscientes de eso.
García:
Una última cosa… (al guitarrista de lentes) ¿Vas a participar del desfile de
body paiting?
Shinpei:
No lo pensé… (a los demás) ¿Ustedes creen que debería?
Akihide
y Juana: (al unísono) ¡No!
Daigo
y Nicole: (del mismo modo, acompañándose con un ademan de la mano) ¡Sí!
García:
Yo también creo que deberías.
Shinpei:
Tres contra dos… Está bien, lo haré.
García:
Muy bien. Avisaré a los maquilladores. (Se pone de pie) Eso es todo. Los espero
en el hall de entrada para ir a la
Rural. (Se va)
Shinpei:
(Mirando los pasajes de avión) Será un poco raro volver a la normalidad en
Japón…
Akihide:
Es cierto. Pasaron tantas cosas aquí… Incluso llegamos a hacer cosas de las que
nunca nos creímos capaces.
Shinpei:
Sobre todo vos.
Daigo:
Yo también. Probé una sopa sólida.
Shinpei:
Akihide sobornó a personal del hotel, planeo extorsionar a Anetto, hizo que un
tal Federiko usurpara tu lugar y robó una motocicleta. En solo una semana ya se armó tremendo
prontuario.
Akihide:
(molesto) Vos vas a desfilar semidesnudo y yo no te lo hecho en cara.
Juana:
Terminen de desayunar rápido, así van a ensayar.
El
día que esperaba a los muchachos sería largo. Por suerte no les faltaba mucho
para terminar el desayuno. Así que unos minutos después (en los cuales también
pasaron un momento a la habitación del hotel), ya se reunieron con García y
emprendieron el camino hacia La Rural. Una vez allí se encontraron con los
músicos de soporte. Pudieron practicar el repertorio completo al menos tres
veces antes de que llegaran a avisarles que era la hora de almorzar. Por
precaución, los muchachos insistieron en comer algo liviano, y a la noche podrían
celebrar con una cena de pizzas al estilo argento, de las que ya tenían ganas. Una
vez que terminaron, regresaron a la sala de ensayos para preparar los instrumentos
y obviamente sus atuendos. Los stands también se acomodaban para dar inicio al
día de cierre de la convención.
Llegó
la hora de la apertura, y la gente comenzó a llegar a borbotones. Sabían que la
presentación de la banda esta vez sería más larga, y había algunos fans que
esperaban la interpretación de Real Love. ¿Serían capaces de corear para
pedirla? En fin, las inscripciones para los eventos de ese día iniciaron, el
auditorio para la presentación estaba listo. Daigo esta vez no había contado
con la ayuda de Annette para practicar un poco de español. Se le hacía raro no
verla ni estar cerca de ella, ya que fue con quien más tuvo contacto durante
dos días completos. Tampoco se puso a repasar él solo, y advirtió esto a las
traductoras.
La
gente ya comenzó a entrar al audito, poco a poco este se fue llenando hasta
estar repleto, aun cuando reservaron una sala más grande que la primera vez. Nuevamente
las luces se atenuaron hasta quedar casi a oscuras, y la banda subió al
escenario. Juana y Nicole se ubicaron a un costado para traducir lo que los
muchachos le dijeran al público. Las luces fueron recobrando vida, y los
presentes aplaudieron la entrada de Breakerz, quienes hicieron una reverencia y
comenzaron casi de inmediato a tocar el primera tema.
Tema 1
Luego
comenzaron a interactuar con el público, comentando lo que habían hecho en los
días en los que hicieron una presentación, omitiendo la parte del secuestro,
obviamente. Daigo hizo una llamado a la solidaridad, pidiendo que alguien le
traduzca la receta del dulce de leche, pues quería hacérselo probar a algunos
amigos en Japón. Luego reanudaron la primera parte de la presentación.
Una
vez que terminaron, invitaron a los presentes a seguir disfrutando de la última
jornada de la convención, y obviamente a no perderse el cierre en el cual ellos
volverían a tocar. La gente comenzó a abandonar el auditorio, y los muchachos,
luego de pasar por el improvisado camarín, salieron a recorrer los stands y ver
los concursos, aceptando tomarse fotografías con las personas que se lo pedían,
especialmente los cosplayers, y aceptando los regalos de estos, entre los
cuales había mates, bombillas, camisetas de Argentina, cintas en celeste y
blanco, pulseras, anillos de nácar, algún que otro CD de folklore, y también remeras
o merchandising de Boca, de River, de Racing, de Independiente, de San Lorenzo,
entre otros equipos. Por supuesto, ellos eran custodiados de cerca por sus
traductoras.
En
un momento se acerca a ellos García para avisar a Shinpei que tenía que comenzar
con el maquillaje para el body paiting, así que el guitarrista de lentes se va
con el organizador, dejando a sus compañeros las cosas que le habían regalado. Los
demás asistieron a la final del karaoke ultrastar y al desfile cosplay para mascotas,
viendo animalitos de lo más adorables.
Cuando
premiaron al gran ganador, el tierno bulldog disfrazado de Dark Vader, al
segundo lugar al gato Guason y en tercer lugar al chihuahua Sailor Moon, luego
de esto, comenzó una muestra de artes marciales y por ultimo una freaki trivia sobre
animé, manga y series.
Posteriormente, comenzó el desfile de body
painting, el cual fue cerrado por Shinpei, quien recibió muchos aplausos,
prácticamente una ovación, ya que los dejó sorprendidos, incluida Juana, que no
pudo evitar verlo. Antes de que Daigo, Akihide y Nicole la molestaran por eso,
se fingió indiferente, agregando muy secamente “Atsushi se ve mejor”. Aunque lo
cierto era que no se lo esperaba, pero no iba a dejar que su sorpresa quedara
al descubierto, y mucho menos cambiaba su concepto sobre el guitarrista.
Antes
de finalizar, pues ya se estaba haciendo tarde, realizaron el último sorteo por
número de entrada. Después de esto, convocaron al público a regresar al
auditorio para el cierre oficial, en el cual volvería a tocar la banda. Shinpei
regresó al improvisado camarín rápidamente para apenas colocarse una remera, la
que habían preparado para el cierre tanto él como sus compañeros. No se les
ocurrió mejor idea que hacer una réplica de las camisetas de la selección
nacional, pero con sus nombres reemplazando a los de los jugadores. Daigo había
elegido el 10, el guitarrista de lentes el 22, mientras que Akihide prefirió el
número 14.
Cuando
el público vio las camisetas, no pudo evitar aplaudir frenéticamente a la banda,
acompañándose de silbidos. Los muchachos se habían propuesto conquistar
completamente a los espectadores, y ya lo habían hecho. Agradecieron a los
presentes por su calidez, agregando: “Escuchamos que el público argentino es el
mejor del mundo, y lo hemos comprobado”.
Nuevamente fueron aplaudidos, incluso coreados, y luego comenzaron su
interpretación.
Apenas
terminó la octava canción, Daigo preguntó “¿Quieren más?”, y el público
respondió que sí. Luego él les anunció que habían preparado un encore de tres canciones,
pero que no solicitaran alguna otra porque el bajista y baterista no sabrían
que hacer. Pidió además, un agradecimiento y aplauso para ellos, pues se
comportaron muy profesionalmente pese a que al principio creían que eran
vampiros. Cuando los espectadores lo complacieron, pidió otro agradecimiento a
García y al equipo que organizó y realizó la convención, a la traductora y su
ayudante por su arduo trabajo y aunque no estaba allí, al mesero del hotel
también porque tuvo que aprender japonés para comunicarse con ellos. Posteriormente,
comenzó el encore: (los enlaces del encore puede que demoren un poco en cargar)
Extra 3
Cuando
terminó la actuación, el público los aplaudió de pie de una forma muy
energética. Ese recuerdo les quedaría en la memoria para siempre. Todo lo que
habían pasado en esa semana definitivamente era algo único que no sabían si
volvería a repetirse. La ovación duro alrededor de un minuto o dos, y luego el
auditorio comenzó a vaciarse nuevamente. Los muchachos abandonaron el escenario
y fueron al improvisado camarín, donde el equipo había preparado un brindis. Y qué
mejor que brindar con una cerveza bien fría… Aunque Shinpei prefirió solo agua,
como la mayoría de las veces. García anunció que había reservado una cena de
despedida, que sucedería después de que ordenaran el lugar y lo dejaran muy
limpio. Pidió a la banda que los esperara, a menos que quisieran volver un rato
al hotel a descansar. El chofer sabía a donde llevarlos. Dadas las condiciones,
los muchachos aceptaron. El plan original era visitar a Annette después de la
presentación, pero Juana ya había preguntado al baterista sobre el horario de
visitas, y este le dijo que lamentablemente ya había terminado.
…
… … …
-
¿Hola?
-
Mika chan, soy Daigo. Quería saber si vos o Gabi chan podían pasarme a buscar y
llevarme al hospital. Quiero ver a Anetto chan antes de irme.
-
Si, no hay problema. ¿Pero tus amigos no se enojarán?
-
No están despiertos aún, así que no puedo preguntarles. Será solo un momento. Regresaré
antes de ir al aeropuerto.
-
Bueno. Llegaré lo más rápido posible.
Corta
la llamada. Daigo, sigilosamente, abandona la habitación, dejando allí a
Shinpei y Akihide, quienes todavía dormían. Anoche la despedida terminó un poco
tarde, pues después de la cena, fueron a un bar hasta las tres de la mañana. A
él no le importaba dormir poco, ya que podía tomar una laaaaarga siesta durante
el vuelo de regreso, eso seguro. Los otros dos despertarían una hora después,
para arreglar bien sus maletas y bajar a desayunar. El vocalista esperaba
regresar para entonces, ya que aproximadamente a las once horas tenían que ir a
Ezeiza.
Veinte
minutos después, Micaela aparece fuera del hotel, y Daigo la ve desde el
ventanal, por lo que sale a su encuentro. De allí, ambos van hacia el hospital,
donde afortunadamente ya se admitían visitas. En el ala donde estaba internada
Annette solo dejaban pasar a familiares, pero ya que le explicaron de Daigo tenía
que abandonar el país de un par de horas, le permitieron la entrada, Pero tenía
que ponerse una bata esterilizada y un barbijo, pues en el post operatorio había
grandes riesgos de una infección.
Una
vez que ya tiene puesto el traje y barbijo, el vocalista entra al cuarto
impecablemente blanco, en el cual se encontraba la muchacha. Le sorprendió
verla exenta de todo maquillaje, con el pelo suelto, rodeaba de máquinas y con
el delgado tubo respirador bajo la nariz.
Daigo:
(se acerca a la cama donde esta Annette, quien ya había despertado) Anetto
chan, Ohayoo.
Annette:
(observa a Daigo, un poco impresionada) Daigo sama… ¿Por qué estás aquí? Hoy
tenés que ir a Ezeiza.
Daigo:
Por eso me levanté temprano. Para poder venir a despedirme aunque sea un rato.
Ayer no te vi en todo el día.
Annette:
Mika… me mostró los videos de ayer. Perece que… fue todo un éxito.
Daigo:
Fue increíble. ME llevo el mejor de los recuerdos de este país, aunque solo
estuve en dos lugares. Por cierto, ¿por qué te negabas a la operación?
Annette:
(traga saliva) Ayer… Los padres de Gabi y Mika se reunieron. Eso era lo que no
quería que pasara. Por suerte, las cosas no salieron mal. Ellas… seguirán
teniendo una familia unida… (sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas que no
puede controlar)
Daigo:
(afligido) Anetto chan, ¿daijoobu?
Annette:
(aparta las lágrimas con las manos) Yo… hace dos años acepté la muerte para no
destruir la vida de mis hermanas, y… ahora resulta que no pasó nada. Dejé mi
carrera, dejé mi casa y viví resignadamente… Y al final, es como si nunca hubiese
sucedido. De hecho, vinieron mis padres
biológicos a verme, y me pidieron disculpas por lo que sucedió. También
vinieron mis padres adoptivos a pedirme que vuelva a casa.
Daigo:
(con una dulce media sonrisa) No llores, Anetto chan. Estás viva, eso es lo que
importa. Es momento de regresar a donde de quedaste y seguir adelante.
Annette:
Me gustó vivir como Annette… Pero es hora de volver a ser quien era.
Daigo:
(confundido) ¿Y cuál es la diferencia?
Annette:
(agarrando un pañuelo tissue) Himitsu. [Secreto] Por cierto, será mejor que ya
te vayas yendo. Se acerca la hora pico, y te va a costar volver.
Daigo:
Es cierto… Bueno, me despido, Anetto chan. Gracias por hacer de mi primer
secuestro una experiencia de lo más agradable y divertida.
Annette:
(extiende los brazos hacia el vocalista) ¡Dakishimete! (él accede a abrazarla,
con mucho cuidado) Sayonara, Daigo sama… algún día espero volver a verte.
Daigo:
Yo también, Anetto chan. Que tengas una larga y saludable vida.
Annette:
(cuando termina el abrazo) Bonboyaaju [buen viaje. Expresión tomada del francés
Bon voyage]
Daigo:
Arigatoo… (va hacia la puerta y se vuelve a verla por última vez) Sayonara.
Anetto chan.
Se
va.
Ya
estaba llegando la hora de bajar a desayunar, de hecho, los habían mandado
llamar desde recepción, pero Daigo brillaba por su ausencia… ¡Otra vez no! Ya
no podían sospechar que lo había hecho Annette, pues ella estaba internada… ¿Quién
había sido? ¿O es que él desapareció solo?
Akihide:
(preocupado, camina de un lado al otro) ¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Dónde se
metió este tipo?
Shinpei:
Dejá de caminar en círculos y pensemos con la cabeza fría.
Akihide:
¿Con la cabeza fría? ¡En menos de dos horas tenemos que irnos de aquí!
Shinpei:
(suena el teléfono de la habitación y lo
contesta rápidamente) Moshi moshi…
Juana:
¿Cuándo van a bajar? El desayuno ya está servido, Daigo los está esperando,
vengan de una vez.
Shinpei:
¿Daigo está ahí?
Juana:
Si. Resulta que se pegó una escapada para ver a Annette, pero regresó hace unos
minutos.
Shinpei:
Inmediatamente vamos. (corta la llamada y se vuelve hacia su compañero)
Escuchaste eso, verdad… (ve que Akuhide también desapareció) ¿Eh? ¿Akihide?
Akihide:
(desde afuera de la habitación) ¿Venís o no? Ya llamé al ascensor.
Los
dos bajaron rápidamente y fueron hasta e comedor, donde ya tenían el desayuno
servido. Entre prisas, y regañar a Daigo por escaparse sin avisar, terminaron
la comida y bebida. Entre tanto, el botones del hotel ya había bajado el equipaje
y lo estaban metiendo en la camioneta.
Además, mientras comían, García entregaba a Juana una generosa paga, y
una más para Nicole, quien estuvo ayudándola todo el tiempo. El hombre quedó
muy contento con el trabajo de las dos, ya que no solo fueron traductoras, guías
turísticas y una grata compañía para los muchachos. Para ellas también se
cerraba ese ciclo.
Fue
muy emotiva la despedida de los muchachos con el mesero, quien terminó tomándoles
cariño a pesar de todo.
García:
Bien, ya que todo está resuelto, nos vamos al aeropuerto.
Juana:
(antes de que comiencen a marchar) Esperen… Nicole y yo los saludaremos aquí. No
nos gustan las despedidas.
Nicole:
No quiero ponerme a llorar cuando se vayan así que… (breve reverencia) Espero
que tengan buen viaje.
Juana:
Si, que tengan muy buen viaje y esperamos que haber ayudado a que disfrutaran
su estadía.
Daigo:
Juana chan, Nikori chan… (las abraza) Las voy a extrañar mucho. Fueron de gran
ayuda.
Juana:
Gracias, Daigo sama.
Nicole:
Que bonito de tu parte, el sentimiento es mutuo.
Shinpei:
Bueno, entonces aquí nos despedimos (se acerca a Nicole y le tiende la mano)
Gracias por tu ayuda, Nikori chan.
Nicole:
(Estrechando la mano de Shinpei) Buen viaje, Shinpei san.
Akihide:
(también estrecha la mano de Juana) Otsukaresama. [es un saludo de despedida entre
compañeros de trabajo, algo así como “gracias por tu buen trabajo”]
Juana:
Arigatoo. Otsukaresama desu.
Shinpei:
(ahora se dirige hacia Juana) Diría que te voy a extrañar, pero estaría
mintiendo…
Juana:
Pues yo si voy a extrañar nuestras peleas por pavadas, fue muy divertido.
Shinpei:
Sinceramente, para mí también… (se miran y se abrazan)
Akihide:
Aww, que tiernos son.
Daigo:
(les toma una foto rápidamente) Es verdad.
Shinpei:
Suelta a Juana y se vuelve hacia Daigo) ¿Qué fue ese flash?
Akihide:
(a Nicole) Es hora de despedirse…
Nicole:
(le extiende una mano) Buen viaje, Aki sama.
Akihide:
(ignora su mano y le estampa un beso en la blanca frente) Gracias por todo,
Nikori.
Nicole:
(se toca la frete y habla con timidez) De… nada…
García:
Bueno, si ya terminaron de despedirse, vámonos.
Los
muchachos las saludan con la mano y se van con García hacia afuera del hotel,
donde estaba esperando la camioneta. Las muchachas abandonan luego el hotel y
deciden tomar el colectivo de regreso a casa. Afortunadamente, consiguieron dos
asientos contiguos libres.
Juana:
Va a ser un plomazo volver a la normalidad…
Nicole:
Yo siento un gran vacío… Por cierto… ¿Qué pasó con la moto de los chorros?
Juana:
(recién lo recuerda) Mierda, ni idea…Supongo que se quedó ahí varada.
Nicole:
Ojala los chorritos no te vuelvan a robar.
Juana:
Amen.
Escuchar (no comienza automáticamente)
…
… … … ¡¡¡Daigo!!!
Daigo:
(Despertando abruptamente) ¿Qué pasó? ¿Ya llegamos a Tokyo?
Shinpei:
¿Que Tokyo? Recién llegamos a Buenos Aires.
Daigo:
¿Qué?
Akihide:
¿No me digas que soñaste que ya habíamos llegado?
Daigo:
¿Lo soñé? Pero… Y Anetto, y Juana y Nikori?
Shinpei:
¿Y esos quiénes son? ¿De qué hablas?
Akihide:
Tanto dormir te afecto parece…
Daigo:
No pudo ser un sueño, fue demasiado real.
Akihide:
Bajemos que nos deben estas esperando.
(Comienzan
a caminar por el pasillo hacia la salida del avión)
Daigo:
¿Nos espera Garusia san?
Shinpei:
Si, creo que así se llamaba el tipo.
(Descienden
por las escaleras del avión hacia el aeropuerto internacional)
おわり.
本当に、ありがとうございます
さいご!
Entrada extra