martes, 27 de enero de 2015

第一章: 視覚的殺到.



Día 1: Según lo que pudo comentar mi contacto desde la organización del evento, la banda estaría llegando a Ezeiza en un par de horas. Estaba esperando este día.
Además, mi amigo, el que trabaja en la farmacia, avisó que vaya a recoger mi pedido. El cloroformo está listo. Solo me queda esperar el momento adecuado...

第一章: 視覚的殺到.
– ¡¡¡Hemos llegado por fin!!! – exclamó en japonés uno de los tres hombres, mientras se estiraba antes de hacer fila en el pasillo para salir del avión – Estar tanto tiempo sentado es malo para la salud.
– ¿Podrías hacerte a un lado? – inquirió otro de los hombres, con una traza de cansancio – Yo sí quiero salir rápido.
– Pero ya voy a salir, solo quiero estirar las piernas. Los dos hombres comienzan a salir lentamente hacia el pasillo, cuando de repente una muchacha les llama la atención, hablándoles en inglés. 
– Disculpen...  pero yo también necesito salir... y su amigo aún está dormido. 
– Estamos olvidando a Daigo... – murmuro el primer hombre al segundo.
– Este tipo... ¿cómo puede seguir dormido después del ruidoso aterrizaje? – inquirió el segundo hombre, no demasiado sorprendido. En el fondo, estaba preparado para algo así.
El primero de los muchachos intentó despertar a su compañero dormido sin exito,  preguntándose cómo alguien conseguia dormir tan profundamente. Como no ve resultados, el segundo hombre se acerca al que duerme, cubriendole la nariz y la boca con una mano. En cuestión de segundos, lo ven reaccionar, despártandose asustado.
Daigo: (asustado) ¿Que pasó? Casi me ahogo.
Akihide: El viaje fue terriblemente agotador, no podemos quedarnos más tiempo porque te quedaste a dormir en el avion.
Shinpei: Es hora de bajar, y estás obstruyendo a la chica que se sentó a tu lado.
Daigo: (observa a la muchacha, pero como no la encuentra atractiva, desvía nuevamente la vista, murmurando) Lo siento, ya te dejaré pasar. (Comienza a levantarse, colocandose los lentes de sol que cubrían su apecto de dormido, y mientras salía al pasillo se acomodaba el pelo). 
La chica lo mira perpleja, sin entender lo que él le había dicho, y los guiarristas ríen por lo bajo al ver esa expresión. Se notaba que no le había gustado, ya que si no fuese asi, se mostraria mas amable con ella.
Los tres descendieron del avión y fueron a retirar su equipaje, cosa que les llevó más tiempo del que habían esperado, pero terminó justamente cuando el organizador del evento para el cual fueron convocados, hombre que sabía un poco de japonés, pero no demasiado (y les anunció que un traductor los esperaba en el hotel), llegó a darles la bienvenida. Los trasladaron al hotel en una cómoda camioneta, en un recorrido largo y, para ellos tres, fascinante. Se impresionaron con la nula presencia de torres altas y rascacielos, con la cantidad de carteles coloridos, de palabras inentendibles, caras perfectas, ojos enormes y de muchos colores, azules, celestes, verdes, distintos tonos de marrón, y los anuncios de ropa interior por todos lados (allá solo se ven en revistas…en algunas), con modelos de cuerpos increíbles, tanto hombres como mujeres. Todas estas imágenes los dejaron más que impresionados. 
Cuando llegaron al hotel, desde la vereda podían ver el obelisco, y en una actitud casi automática, Daigo intentó sacar su teléfono móvil para tomar una fotografía, pero el organizador le pidió que espere un poco, ya el traductor les ofrecería algunos recorridos en la ciudad, donde podrían tomar todas las fotografías que quisieran. Lo importante en ese momento era entrar, registrar las reservas e instalarse en la habitación, y mientras ellos tres accedieron y fueron hasta la habitación, acompañados por el botones que manejaba cómodamente inglés, su anfitrión preguntaba en recepción si había llegado el traductor, pero en ese momento recibió una llamada que lo dejó anonadado…
 Entre tanto, los muchachos de la banda, después de instalarse en la habitación, comenzaron a turnarse con el baño, utilizando el método de piedra, papel y tijeras. El primer turno lo ganó Shinpei, el segundo Daigo y por último, Akihide, quien, una vez que pudo terminar y se sentía limpio, se encontró con la ausencia de sus compañeros... ¿en dónde se habían metido? Aquellos dos, despreocupadamente, fueron a dar un paseo por el hotel, conociendo el balcón, el gimnasio, el salón comedor, y la sala de estar, donde encontraron al organizador. El guitarrista principal bajo hasta allí para reunirse con ellos, justamente cuando ambos estaban tramando una de las suyas.
Daigo: (habla bajo) Como él esta tan ocupado, vamos a aburrirnos, ¿verdad?
Shinpei: No des tantas vueltas. Lo que queres es salir a dar un paseo. Y yo también quiero pasear.
Daigo: Yo quiero ver la torre que está aquí cerca.
Akihide: ¿Qué torre? Ese es el obelisco. 
Daigo: (extrañado) ¿Ese es el obelisco? Pense que era más grande.
Akihide: Fue construido solo con doscientos mil pesos en 1936, no podían hacer algo más grande.
Shinpei: No sabía eso (toma su celular). Lo buscaré en internet con el wifi del hotel.
Daigo: Buscalo después, ahora vayamos allá y regresamos en un minuto.
Akihide: Será solo un minuto, ¿verdad?
Shinpei: Claro. Solo lo vemos y volvemos.
Los tres se ponen de acuerdo y salen disimuladamente del hotel, recordando bien el nombre, y caminan hasta el obelisco, intentando no toparse con la gente que pasaba de un lado y del otro. Se les ocurrió pedir a alguna persona que les tome una fotografia, pero, para su mala suerte, nadie entendía su pedido. ¿Qué clase de lugar era este, donde la gente no entendía el inglés? Y del japonés ni hablar, incluso los miraban como si fuesen extraterrestres. Fueron afortunados de encontrarse con unos turistas canadiences, rubios como el sol, que accedieron a tomarles una fotografía, aunque no fue fácil sacarle una sonrisa a Akihide. El viaje tan largo y las ganas de dormir lo estaban poniendo de mal humor. Era ya hora de regresar.
Cruzaron la calle, caminaron hasta el hotel solo para darse cuenta de que... ese no era el hotel... ¿Se habian perdido? Decidieron que tal vez habían confundido la cuadra, así que pasaron por la senda peatonal nuevamente, caminaron un poco más… y la situación no cambió. ¡Estaban perdidos!
Shinpei: (viendo que sus compañeros se ponían cada vez más nerviosos) Esperen aquí sin moverse, voy a preguntar dónde está el Hotel Colón. Alguien tiene que saber inglés. Enseguida regreso, no se muevan.



Había terminado la clase en el instituto de lenguas modernas, así que la sensee saludó a sus alumnos, despidiéndolos hasta la semana siguiente. Los pupilos del siguiente módulo emtraban mientras los que culmiraron el suyo salian del salon para regresar a sus casas. La ayudante de la sensee, a la que llamaban senpai, se acerco a una de las muchachas que comenzaba a retirarse, al igual que una de sus compañeras. Ambas llegan a ella al mismo tiempo.
-Annette- la llamó su compañera- ¿Conseguiste las entradas para el evento?
Annette: (abre una parte de su bolso para extraer unas tarjetas, de las cuales  le extiende dos y el resto lo guarda nuevamente) Sí, acá están.
– Un momento…– murmura la muchacha, sorprendida– ¿Por qué los números son 000002 y 000003?
Annette: Porque dormí dos noches afuera de la tienda para conseguirlas. Es toda una verdadera molestia que solo se consigan en un lugar.
– Es muy tuya esa clase de actitudes –comentó la senpai, colgándose la mochila nuevamente después de guardar la entrada 000003 que la otra muchacha le entregó – ¿Cuándo comienza?
Annette: Che, fijate en el face, ya te mandé la invitación. (les rodea los hombros con sus brazos, provocando que se encaminen a la salida) ¿Qué banda creen que van a traer?
– No sé…–murmuró la senpai, acomodándose los lentes– L’Arc en Ciel?
– Hay más bandas aparte de L’Arc en Ciel –agregó la otra muchacha.
– Yo no sé tanto de JRock como ustedes… ¿The Gazette?
Annette: Yo pensé en Asian Kung-Fu Generation, son muy famosos por estos lares.
– A mí me parece que vendrá Buck Tick, o One Ok Rock.
Annette: O Acid Black Cherry. No los olvides, Niki.
Nicole: (entusiasmada) Si vienen que traigan a Akihide.
Annette: Podría venir Breakerz… aunque ellos no salen de Japón más que en sus vacaciones.
Juana: No me ignoren… Para mí están hablando en guaraní. Mientras no traigan una banda de Jpop…
Annette: (a modo de broma) Si… podría venir Perfume.
Nicole: (entre risas) O ABK48.
Annette: (comienza a reir a carcajadas) Para traerlas necesitarían tres aviones, salvo que elijan un senbatsu.
Juana: ¿Pero dijeron si traían un grupo de pop o de rock?
Nicole: Si, ya especificaron que sería uno de JRock, pero no sé si incluye el VK.
Juana: ¿Y qué es eso?
Annette: Visual Key, el estilo visual. No te acordás de…
El teléfono de Juana, la senpai, comienza a timbrar, y ella, al reconocer el número, se aparta un poco de sus amigas para contestar la llamada. No se había equivocado al considerarla importante, pues se trataba de trabajo. ¡Por fin tenía otro trabajo!
Hombre: El trabajo consiste en traducir a unos hombres japoneses que están hospedados en el Hotel Colón. Teníamos a alguien contratado, pero tuvo que viajar por asuntos de fuerza mayor, así que llamamos al instituto y nos recomendaron llamarte.
Juana: ¿En verdad el instituto me recomendó?
Hombre:… Bueno, sos la única que está disponible. Pero trabajo es trabajo, y necesitamos un traductor con urgencia.
Juana: ¿Urgencia? ¿Tengo que ir ahora?
Hombre: Así es, necesitamos que vengas lo más pronto posible.
Juana: No hay problema… ¿Allá hablaremos de mi paga, verdad? Porque la última vez dije que tenía la voluntad de ayudar y adquirir experiencia, y por eso no me pagaron.
Hombre: Claro que tendrás paga, y la encontrarás muy razonable. Cuando llegues al hotel, preguntá por García Alberto.
Juana: Está bien. Estaré allí lo antes posible. Muchas gracias. (después de despedirse, corta la llamada. Se dirige ahora a sus amigas)  Gomene… Pero no podré ir con ustedes. Tengo un trabajo como traductora de japonés, y debo irme. Jaane. (se va)
Las dos muchachas se quedan mirándola, invadidas por la curiosidad, hasta que una idea acude a sus cabezas casi al mismo tiempo. Pero parecía un poco tirada de los pelos. Si necesitaban una traductora con urgencia, era porque esos japoneses estaban recién llegados.
Annette: (indica a Juana) Sigámosla.
Nicole: Vos crees que es por los artistas del evento. Porque lo estaba pensando… ¿y si es Miyavi?
Annette: Sea quien sea, Juanita no sabe nada de JRock. Somos sus amigas, tenemos que ayudarla.
Nicole: Eh… Medio que me están dando ganas de ayudar a la pobre senpai. Va a estar muy desorientada entre los Jrockers. ¿Qué clase de amig…?
Annette: (la agarra de un brazo rápidamente y comienza a seguir a Juana) Hablá en el camino o la vamos a perder de vista. Somos re buenas, lo sé.
Las dos siguen a Juana entre la multitud de gente que había a esas horas. Afortunadamente gracias a eso, la senpai no notó que sus amigas estaban tras ella, pero tampoco podía prestar demasiada atención a esto, sino que caminaba aprisa, observando solamente su marcha, e intentado esquivar a la gente que iba con paso más lento. Cuando estaba cerca del hotel, y ya harta de la multitud, decidió dar la vuelta a la cuadra, ya que del otro lado no se toparía con tantas personas, pero por ello, las muchachas que la seguían perdieron su rastro. No tenían idea de dónde se había metido, ni pudieron escuchar adónde estaba yendo. En esa zona habia varios hoteles, podría estar en cualquiera.
Nicole: Creo que la perdimos de vista. Entre tanta gente, es difícil seguir a alguien.
Annette: (buscando con la vista) Este es un lugar donde hay buenos hoteles… ahora estoy segura de que va a traducir para los artistas que llegaron hoy.
Nicole: Va a ser difícil para ella. Apenas sabe de música japonesa, y sus trabajos como traductora de japonés no fueron con japoneses.
Annette: Por eso es que nos pedirá ayuda. Se le hará difícil si no tiene experiencia traduciendo para gente que tiene el japonés como lengua materna. (Divisa dos figuras llamativas entre la multitud… a un hombre alto y delgado, de tez muy blanca, que vestía de forma poco convencional –para Argentina–, y a otro más bajo y morocho, con un atuendo más “normal”. Ellos no eran de allí, y le resultaban ciertamente familiares. Acaso… acaso se trataba de la banda que ella estaba pensando) Niki… (le tira suavemente de la manga y apunta en dirección a los dos sujetos) ¿Los reconoces? ¿Mis ojos no me engañan?
Nicole: (observa atentamente y con extrañeza, para quedarse atónita segundos después) No lo creo… No lo estoy creyendo… (observa el cielo, apoyando las manos como si rezara) Gracias por dejarme vivir hasta este momento…
Uno de los hombres, al sentirse observado, desvía la vista hacia las muchachas… notando que no les quitan los ojos de encima. Alarmado, avisa a su compañero.
Akihide: Daigo… mira disimuladamente hacia la derecha… dos chicas sospechosas nos están mirando. Tal vez sepan quienes somos y… sean acosadoras.
Daigo: (las observa sin disimulo y se sonríe) ¿La pelirroja y la de cabello colorido?
Akihide: (jala de su brazo) Te dije que miraras disimuladamente. Si, son ellas, y no me gusta cómo nos miran. Vámonos.
Daigo: Pues… no están nada mal… La de cabello colorido puede acosarme cuando quiera. Además, estamos esperando a Shinpei. No podemos irnos.
Annette: (les llama la atención desde atrás repentinamente) Sumimasen… Daijoobu desune?
Daigo: (voltea de pronto) Hablás japonés (al cielo) Por fin. (se vuelve hacia ella y habla tan rápidamente que Akihide no puede detenerlo) Si, estamos perdidos. Cruzamos la calle para conocer el Obelisco y ahora no recordamos como volver al hotel. (Busca rápidamente en su celular para mostrarle una fotografía) Es este.
Annette: (observa el móvil atentamente, sin notar como Nicole se sorprende por su excesiva tranquilidad. Ella se estaba poniendo cada vez más nerviosa por tener a Akihide tan cerca) Ah, el Hotel Colón. Está cerca de aquí. Podemos llevarlos hasta ahí.
Akihide: (apresuradamente) Estamos esperando a nuestro compañero. Él regresará en cualquier momento.
Daigo: Pero si vamos con ella es más seguro que no volvamos a perdernos. Shinpei puede estar desorientado también.
Nicole: (piensa) “¿Dijo solo ella? ¿Me está ignorando?
Annette: Eso es cierto. Además, somos las únicas personas en los alrededores que saben japonés.
Daigo: Pues vamos. Encontraremos a Shinpei en el camino. (los dos comienzan a marchar sin esperar una replica de Akihide, quien tiene que seguirlos)
Akihide: (a Nicole, quien lo mira sonrojada y nervioso) Vos primero.
Nicole: (con voz desconocida) Arigatoo (sorprendida, decide aclararse la garganta y dejar de actuar como tonta, pero habla con una voz más gruesa sin querer) Es decir, arigatoo.
Efectivamente, como dijo Daigo, encontraron a Shinpei, quien ya había llegado al hotel y estaba a punto de ir a buscarlos. Pero no estaba solo, pues verán, él también recibió ayuda para poder ubicarse. Mientras caminaba buscando el hotel, y recordando donde había dejado a sus compañeros, preguntó a varias personas en inglés si podían indicarle como llegar al Hotel Colón, pero muchas no sabían inglés, otras lo ignoraron… y entre todas esas personas, una muchacha de lentes cuadrados se le acercó para ayudarlo. Ella solo hablaba inglés de forma fluida, y también un japonés muy correcto. La joven se alegró de la coincidencia, ya que justamente tenía que encontrarse allí urgentemente con unos turistas japoneses recién llegados de Japón.
Organizador: Shinpei–san… estaba buscándolos. ¿dónde están Daigo–san y Akihide–san?
Shinpei: Es que… quisimos conocer el obelisco y nos perdimos. Ahora tengo que ir a buscarlos.
Organizador: (observa a la muchacha que acompañó a Shinpei, reconociéndola) ¿Juana Sánchez? Sos la traductora con la que hablé, ¿verdad?
Juana: Sí.
Organizador: Y veo que ya conociste a uno de los muchachos de quienes te comenté por teléfono, Shinpei.
Juana: (mira a Shinpei y se vuelve al organizador) ¿Y los otros dos están esperando?
Organizador: Por lo que dijo Shinpei, así es. Andá con él y ayúdalo a buscarlos. Cuando regresen hablaremos sobre el trabajo. (se va)
Juana: (al guitarrista) Shinpei–san, watashi wa Juana desu. Yoroshiku onegai shimasu.
Shinpei: (intenta pronunciarlo) Fuana… No... Bueno, no importa. Vamos a buscar a Daigo y Akihide. (se dirige a la recepción)
Juana: (mientras lo sigue) ¿Cómo que no importa? Es Juana.
Justamente cuando salían en busca del vocalista y del primer guitarrista, terminaron topándose con ellos, quienes venían acompañados de… Annette y Nicole… Que rayos hacían ahí, se preguntó Juana, mientras se acercaba rápidamente a ellas, incluso ignoró a Shinpei, pues él quería presentarle a sus compañeros, ya que ella sería la traductora. Ante sus ojos, y sus lentes polarizadas, esa actitud no fue muy agradable.
Juana: (extrañada) ¿Qué hacen ustedes acá?
Annette: (antes de que Nicole conteste la verdad) Vinimos al Mc’donals por unos helados.
Nicole: (sorprendida, piensa) “¿Cómo puede mentirle así?”
Annette: (continúa si historia) Y nos topamos con los muchachos de Japón… que casualmente son miembros de la banda que participará en el evento.
Juana: (asorada) ¿En serio? ¿Él de lentes también?
Nicole: Es el segundo guitarrista. El de pelo negro es el primero… Akihide. Y el otro es Daigo, el vocalista.
Juana: (con los ojos entrecerrados) Akihide y Daigo me suenan…
Nicole: (renace su entusiasmo) Porque pertenecen a una de nuestras bandas favoritas, Breakerz. Siempre estamos hablando de ellos.
Annette: Digamos que es una banda que escucho con cierta frecuencia. Pero, en fin. Ellos se reencontraron y nosotras tenemos que irnos.
Nicole: ¿No vamos a quedarnos con Juana?
Mientras ellas hablaban, los muchachos por su lado también lo hacían.
Shinpei: ¿Y a esta chica que le pasa?
Daigo: ¿Quién es esa? Parece que las tres se conocen.
Akihide: Seguramente. Ese no es nuestro asunto. Volvamos al hotel.
Shinpei: Pero... la de lentes es nuestra traductora. Se supone que tiene que venir con nosotros.
Daigo: Con razón estabas con ella.
Shinpei: ¿Y esas dos quiénes son?
Akihide: Ellas nos ayudaron a llegar aquí.
Daigo: Nos ayudaron cuando estamos perdidos y asustados.
Akihide: No seas tan dramático. (A Shinpei) ¿Esa traductora es buena?
Shinpei: No parece muy útil, pero habla bastante bien.
Juana: (escucha lo que dice Shinpei) ¿Dijo que soy una inútil?
Nicole: Dijo que lo pareces… no que lo sos.
Juana: ¿Por qué dijiste que van a quedarse conmigo?
Annette: (antes de que Nicole responda) Debe estar preocupada, pero lo harás bien. Nosotras iremos al Mc’Donals, pero si nos necesitas, podes pedirnos ayuda. (agarra a Nicole del brazo y se acercan un poco a Breakerz) Nosotras nos vamos. Los dejamos con Juana. Sayonara (inclina un poco la cabeza)
Nicole: (hace lo mismo, nerviosa por encontrarse otra vez con la mirada de Akihide) Sayonara. (Ellos les responden inclinando la cabeza también, así que comienzan a irse. En el camino, pregunta a Annette) Pensé que habíamos ido a ayudar a Juana… Aunque es mejor que no nos hayamos quedado… Akihide es muy intimidante y no está de buen humor.
Annette: Es que fuimos a ayudar, pero va a ser Juanita quien nos lo pida. Si le decíamos “venimos a ayudarte”, no iba a agradarle.
Nicole: No creo que nos pida ayuda de todas formas… (se lamenta) Tenía la oportunidad de dar una buena impresión a Akihide, y lo único que pude hacer fue contener mis ganas de gritarle cuanto lo admiro, y que es el padre de mi gata. (lamentándose más) Aunque eso lo hubiese asustado…
Annette: Pues cuando Juana nos llame intentá no arruinarlo. (capta la atención de su amiga) ¿Viste el mal humor de Akihide? Ese será un obstáculo para ella. Además, Daigo habla mucho, y no muy bien, y Shinpei también es parlanchín y bromista, así que entre los tres le causarán un tremendo dolor de cabeza. Nosotras los conocemos más, y aunque no sabemos tanto japonés como ella, podremos serle de ayuda (ya llegan al Mc’Donals, así que abre la puerta para entrar). Esperaremos a que nos llame en un lugar cercano.
Nicole: (mientras entran) ¿Cómo pudiste pensar en todo eso?
Annette: Puedo pensar y hablar de otras cosas al mismo tiempo.
En tanto, Juana y la banda habían entrado al hotel nuevamente. Ella pretendía hablar sobre el trabajo, y ya estaban a punto de sentarse en el salón para hacerlo. Pero los muchachos decidieron interrumpir por una urgencia algo que ninguno de ellos podía manejar… aunque más bien no fueron ellos directamente. Un mesero se les acercó para avisarles que aquellos tres estaban en el comedor, pero que allí nadie entendía lo que ellos querían. Cuando la muchacha acudió a ver lo que pasaba, enviada por el organizador, se topó con algo que no esperaba.
Daigo: (con la cabeza apoyada en la mesa) Tengo hambre… Y nadie puede tomarme la orden.
Akihide: (revisando su guía) No tengo idea de cómo buscar aquí… y me dicen que aquí no cocinan nada de lo que les pido.
Shinpei: Además, dijeron que aún no comienza la hora de la cena. ¿Podés hacer algo?
Juana: (no le agrada que los tres estén tan inquietos) Esperen… (agarra el menú y se sienta con ellos) Veamos que podemos pedir de aquí. ¿Qué les gustaría cenar?
Shinpei: Curry.
Daigo: Shabu shabu.
Akihide: Kamameshi.
Juana: (confundida, no sabe cómo suplantar esos platillos por unos similares) Que… ¿Qué les parece si prueban el menú del día? Ensalada de hojas verdes y lasaña como plato principal.
Daigo: ¿Qué es la lasaña?
Juana: Es… un plato… que se sirve en capas. (se acompaña con gestos de las manos que confunden a los muchachos) Una capa de pasta, otra de verduras, pasta, queso, pasta y salsa boloñesa con queso gratinado.
Daigo: ¿Y qué es boloñesa?
Juana: Es… es… un tipo de salsa roja. No lo sé muy bien, pero…
Daigo: ¿Y qué tiene?
Shinpei: Si es salsa roja, ¿no sería muy pesada?
Akihide: ¿Y qué verduras lleva?
Juana: Bueno… Yo no sé mucho sobre cocina. En casa le ponemos espinaca, cebolla…
Shinpei: ¿Y en los restaurantes?
Daigo: El Shabu shabu es más rápido. ¿No podés decirle al chef cómo se hace?
Juana: (se pone cada vez más nerviosa) ¿Cómo se supone que haga eso?
Akihide: (con una mirada que resultaba intimidante, aunque tenía una voz tranquila) ¿De verdad vas a ser nuestra traductora?
Juana, en la cúspide de sus nervios, se levanta y sale al hall de entrada. Esos tres… esos tipos la estaban subestimando… Pero no trapearían el piso con ella. Decide tomar su celular, y hacer algo por lo que no creyó que optaría: Llamar a Annette y Nicole para pedirles ayuda. Si ellas conocían a esos sujetos, seguramente le ayudarían a calmarlos. Para su fortuna, Annette contestó afirmativamente, diciendo que estarían allí en un santiamén, pero que a cambio tendría que ayudarlas con la tarea de japonés.
La castaña cortó la llamada y esperó en el hall hasta que, unos minutos después, Nicole y Annette cruzaban la entrada. Rápidamente las llevó al comedor, donde los muchachos de la banda intentaban inútilmente entenderse con el mesero. Para colmo de males, lo estaban sujetando para que no se vaya… era una escena bastante rara.
Juana: ¿Qué hacen? Suelten al mesero.
Daigo: (al igual que Shinpei, sujetaba al mesero) Es que él quiere huir de nosotros.
Akihide: (mientras los otros dos liberan al mesero) Oye, lamento haber sido duro, pero no estoy de buen humor.
Shinpei: Pensamos que te fuiste a llorar.
Akihide: ¿Y qué hacen ellas aquí?
Juana: Ellas son mis ayudantes.
Annette: (agarra el menú y, junto a Nicole, lo observa detenidamente) Pero no alarguemos más esto. Seguramente tienen hambre. (Al mesero en español) Venga un momento… Empezaremos con ensalada griega para los tres.
Nicole: Akihide va a querer risotto.
Annette: Había pensado en el risotto, lasaña y carbonara, como para que prueben cosas diferentes.
Nicole: Así pueden probar varias cosas… Me parece bien.
Juana: (se les acerca) ¿Qué están eligiendo?
Nicole: La cena.
El mesero tomó la orden solo para tres, pues ellas no estaban acostumbradas a comer tan temprano. Tuvieron que hacer una excepción y apresurarse con la comida, pues los tres estaban hambrientos, pero más calmados porque la comida venía en camino. Cuando los vio entretenerse con la ensalada, decisión que resultó muy acertada, Juana sintió que podía respirar en paz. Si bien al principio sospechó que Annette y Nicole había ido a husmear, ahora creía que, si era así, fue un completo alivio. Los tres estaban felices con la comida, preguntando cosas sobre Argentina que sus nuevas asistentes le ayudaban a contestar. Ellos se emocionaron aún más cuando la morocha les prometió someterlos al bautismo argento, que consistía en compartir un mate. La pelirroja y la castaña se miraron extrañadas, preguntándose si sería prudente hacer algo así.
Daigo: (saboreando la lasaña) Por cierto… Ustedes dos no nos han dicho su nombre (indicando a Nicole y Annette)
Nicole: Bueno… mi nombre es Nicole… según mi sensee pueden decirme Nikori.
Annette: Y yo soy Annette.
Shinpei: (extrañado) ¿Ese es tu nombre?
Nicole: En realidad, se llama…
Annette: (rápidamente, cubre la boca de Nicole con un pan francés) Soy Annette y punto (a la pelirroja) Ni se te ocurra hacer una de esas otra vez.
Nicole: (después de sacarse el pan de la boca, tose repetidamente) ¿Por qué tu nombre es secreto de estado?
Las dos sostienen una pequeña riña en español que los muchachos no entienden… y Juana, intentando desviar la atención, decide resolver una duda.
Juana: ¿Puedo preguntarles algo?
Akihide: (distraído) ¿Qué cosa?
Juana: ¿Por qué se besan en Real Love?


00:34 am
Hermanita, por la siesta llegaré a Bs As. Esperame en Ezeiza.
Mika.

つづく