Día 1: Según lo que
pudo comentar mi contacto desde la organización del evento, la banda estaría
llegando a Ezeiza en un par de horas. Estaba esperando este día.
Además, mi amigo,
el que trabaja en la farmacia, avisó que vaya a recoger mi pedido. El
cloroformo está listo. Solo me queda esperar el momento adecuado...
第一章: 視覚的殺到.
– ¡¡¡Hemos llegado
por fin!!! – exclamó en japonés uno de los tres hombres, mientras se estiraba
antes de hacer fila en el pasillo para salir del avión – Estar tanto tiempo
sentado es malo para la salud.
– ¿Podrías hacerte
a un lado? – inquirió otro de los hombres, con una traza de cansancio – Yo sí
quiero salir rápido.
– Pero ya voy a
salir, solo quiero estirar las piernas. Los dos hombres comienzan a salir
lentamente hacia el pasillo, cuando de repente una muchacha les llama la
atención, hablándoles en inglés.
– Disculpen... pero yo también necesito salir... y su amigo
aún está dormido.
– Estamos olvidando
a Daigo... – murmuro el primer hombre al segundo.
– Este tipo...
¿cómo puede seguir dormido después del ruidoso aterrizaje? – inquirió el
segundo hombre, no demasiado sorprendido. En el fondo, estaba preparado para
algo así.
El primero de los muchachos
intentó despertar a su compañero dormido sin exito, preguntándose cómo alguien conseguia dormir
tan profundamente. Como no ve resultados, el segundo hombre se acerca al que
duerme, cubriendole la nariz y la boca con una mano. En cuestión de segundos,
lo ven reaccionar, despártandose asustado.
Daigo: (asustado)
¿Que pasó? Casi me ahogo.
Akihide: El viaje
fue terriblemente agotador, no podemos quedarnos más tiempo porque te quedaste
a dormir en el avion.
Shinpei: Es hora de
bajar, y estás obstruyendo a la chica que se sentó a tu lado.
Daigo: (observa a
la muchacha, pero como no la encuentra atractiva, desvía nuevamente la vista,
murmurando) Lo siento, ya te dejaré pasar. (Comienza a levantarse, colocandose
los lentes de sol que cubrían su apecto de dormido, y mientras salía al pasillo se acomodaba el pelo).
La chica lo mira
perpleja, sin entender lo que él le había dicho, y los guiarristas ríen por lo
bajo al ver esa expresión. Se notaba que no le había gustado, ya que si no
fuese asi, se mostraria mas amable con ella.
Los tres
descendieron del avión y fueron a retirar su equipaje, cosa que les llevó más
tiempo del que habían esperado, pero terminó justamente cuando el organizador
del evento para el cual fueron convocados, hombre que sabía un poco de japonés,
pero no demasiado (y les anunció que un traductor los esperaba en el hotel),
llegó a darles la bienvenida. Los trasladaron al hotel en una cómoda camioneta,
en un recorrido largo y, para ellos tres, fascinante. Se impresionaron con la
nula presencia de torres altas y rascacielos, con la cantidad de carteles
coloridos, de palabras inentendibles, caras perfectas, ojos enormes y de muchos
colores, azules, celestes, verdes, distintos tonos de marrón, y los anuncios de
ropa interior por todos lados (allá solo se ven en revistas…en algunas), con
modelos de cuerpos increíbles, tanto hombres como mujeres. Todas estas imágenes
los dejaron más que impresionados.
Cuando llegaron al
hotel, desde la vereda podían ver el obelisco, y en una actitud casi
automática, Daigo intentó sacar su teléfono móvil para tomar una fotografía,
pero el organizador le pidió que espere un poco, ya el traductor les ofrecería
algunos recorridos en la ciudad, donde podrían tomar todas las fotografías que
quisieran. Lo importante en ese momento era entrar, registrar las reservas e
instalarse en la habitación, y mientras ellos tres accedieron y fueron hasta la
habitación, acompañados por el botones que manejaba cómodamente inglés, su
anfitrión preguntaba en recepción si había llegado el traductor, pero en ese
momento recibió una llamada que lo dejó anonadado…
Entre tanto, los
muchachos de la banda, después de instalarse en la habitación, comenzaron a
turnarse con el baño, utilizando el método de piedra, papel y tijeras. El
primer turno lo ganó Shinpei, el segundo Daigo y por último, Akihide, quien,
una vez que pudo terminar y se sentía limpio, se encontró con la ausencia de
sus compañeros... ¿en dónde se habían metido? Aquellos dos, despreocupadamente,
fueron a dar un paseo por el hotel, conociendo el balcón, el gimnasio, el salón
comedor, y la sala de estar, donde encontraron al organizador. El guitarrista
principal bajo hasta allí para reunirse con ellos, justamente cuando ambos
estaban tramando una de las suyas.
Daigo: (habla bajo)
Como él esta tan ocupado, vamos a aburrirnos, ¿verdad?
Shinpei: No des
tantas vueltas. Lo que queres es salir a dar un paseo. Y yo también quiero
pasear.
Daigo: Yo quiero
ver la torre que está aquí cerca.
Akihide: ¿Qué
torre? Ese es el obelisco.
Daigo: (extrañado)
¿Ese es el obelisco? Pense que era más grande.
Akihide: Fue construido solo con doscientos mil pesos en 1936, no podían hacer algo más grande.
Daigo: Buscalo
después, ahora vayamos allá y regresamos en un minuto.
Akihide: Será solo
un minuto, ¿verdad?
Shinpei: Claro.
Solo lo vemos y volvemos.
Los tres se ponen
de acuerdo y salen disimuladamente del hotel, recordando bien el nombre, y
caminan hasta el obelisco, intentando no toparse con la gente que pasaba de un
lado y del otro. Se les ocurrió pedir a alguna persona que les tome una
fotografia, pero, para su mala suerte, nadie entendía su pedido. ¿Qué clase de
lugar era este, donde la gente no entendía el inglés? Y del japonés ni hablar,
incluso los miraban como si fuesen extraterrestres. Fueron afortunados de
encontrarse con unos turistas canadiences, rubios como el sol, que accedieron a
tomarles una fotografía, aunque no fue fácil sacarle una sonrisa a Akihide. El
viaje tan largo y las ganas de dormir lo estaban poniendo de mal humor. Era ya
hora de regresar.
Cruzaron la calle,
caminaron hasta el hotel solo para darse cuenta de que... ese no era el
hotel... ¿Se habian perdido? Decidieron que tal vez habían confundido la
cuadra, así que pasaron por la senda peatonal nuevamente, caminaron un poco más…
y la situación no cambió. ¡Estaban perdidos!
Shinpei: (viendo
que sus compañeros se ponían cada vez más nerviosos) Esperen aquí sin moverse,
voy a preguntar dónde está el Hotel Colón. Alguien tiene que saber inglés.
Enseguida regreso, no se muevan.
Había terminado la
clase en el instituto de lenguas modernas, así que la sensee saludó a sus
alumnos, despidiéndolos hasta la semana siguiente. Los pupilos del siguiente
módulo emtraban mientras los que culmiraron el suyo salian del salon para
regresar a sus casas. La ayudante de la sensee, a la que llamaban senpai, se
acerco a una de las muchachas que comenzaba a retirarse, al igual que una de
sus compañeras. Ambas llegan a ella al mismo tiempo.
-Annette- la llamó
su compañera- ¿Conseguiste las entradas para el evento?
Annette: (abre una
parte de su bolso para extraer unas tarjetas, de las cuales le extiende dos y el resto lo guarda
nuevamente) Sí, acá están.
– Un momento…–
murmura la muchacha, sorprendida– ¿Por qué los números son 000002 y 000003?
Annette: Porque dormí
dos noches afuera de la tienda para conseguirlas. Es toda una verdadera
molestia que solo se consigan en un lugar.
– Es muy tuya esa
clase de actitudes –comentó la senpai, colgándose la mochila nuevamente después
de guardar la entrada 000003 que la otra muchacha le entregó – ¿Cuándo comienza?
Annette: Che,
fijate en el face, ya te mandé la invitación. (les rodea los hombros con sus
brazos, provocando que se encaminen a la salida) ¿Qué banda creen que van a
traer?
– No sé…–murmuró la
senpai, acomodándose los lentes– L’Arc en Ciel?
– Hay más bandas
aparte de L’Arc en Ciel –agregó la otra muchacha.
– Yo no sé tanto de
JRock como ustedes… ¿The Gazette?
Annette: Yo pensé
en Asian Kung-Fu Generation, son muy famosos por estos lares.
– A mí me parece
que vendrá Buck Tick, o One Ok Rock.
Annette: O Acid Black Cherry. No los olvides, Niki.
Nicole:
(entusiasmada) Si vienen que traigan a Akihide.
Annette: Podría
venir Breakerz… aunque ellos no salen de Japón más que en sus vacaciones.
Juana: No me
ignoren… Para mí están hablando en guaraní. Mientras no traigan una banda de
Jpop…
Annette: (a modo de
broma) Si… podría venir Perfume.
Nicole: (entre
risas) O ABK48.
Annette: (comienza
a reir a carcajadas) Para traerlas necesitarían tres aviones, salvo que elijan
un senbatsu.
Juana: ¿Pero
dijeron si traían un grupo de pop o de rock?
Nicole: Si, ya
especificaron que sería uno de JRock, pero no sé si incluye el VK.
Juana: ¿Y qué es
eso?
Annette: Visual Key,
el estilo visual. No te acordás de…
El teléfono de
Juana, la senpai, comienza a timbrar, y ella, al reconocer el número, se aparta
un poco de sus amigas para contestar la llamada. No se había equivocado al
considerarla importante, pues se trataba de trabajo. ¡Por fin tenía otro
trabajo!
Hombre: El trabajo
consiste en traducir a unos hombres japoneses que están hospedados en el Hotel
Colón. Teníamos a alguien contratado, pero tuvo que viajar por asuntos de
fuerza mayor, así que llamamos al instituto y nos recomendaron llamarte.
Juana: ¿En verdad el
instituto me recomendó?
Hombre:… Bueno, sos
la única que está disponible. Pero trabajo es trabajo, y necesitamos un traductor
con urgencia.
Juana: ¿Urgencia?
¿Tengo que ir ahora?
Hombre: Así es,
necesitamos que vengas lo más pronto posible.
Juana: No hay
problema… ¿Allá hablaremos de mi paga, verdad? Porque la última vez dije que
tenía la voluntad de ayudar y adquirir experiencia, y por eso no me pagaron.
Hombre: Claro que
tendrás paga, y la encontrarás muy razonable. Cuando llegues al hotel, preguntá
por García Alberto.
Juana: Está bien.
Estaré allí lo antes posible. Muchas gracias. (después de despedirse, corta la
llamada. Se dirige ahora a sus amigas)
Gomene… Pero no podré ir con ustedes. Tengo un trabajo como traductora
de japonés, y debo irme. Jaane. (se va)
Las dos muchachas
se quedan mirándola, invadidas por la curiosidad, hasta que una idea acude a
sus cabezas casi al mismo tiempo. Pero parecía un poco tirada de los pelos. Si
necesitaban una traductora con urgencia, era porque esos japoneses estaban
recién llegados.
Annette: (indica a
Juana) Sigámosla.
Nicole: Vos crees
que es por los artistas del evento. Porque lo estaba pensando… ¿y si es Miyavi?
Annette: Sea quien
sea, Juanita no sabe nada de JRock. Somos sus amigas, tenemos que ayudarla.
Nicole: Eh… Medio
que me están dando ganas de ayudar a la pobre senpai. Va a estar muy
desorientada entre los Jrockers. ¿Qué clase de amig…?
Annette: (la agarra
de un brazo rápidamente y comienza a seguir a Juana) Hablá en el camino o la
vamos a perder de vista. Somos re buenas, lo sé.
Las dos siguen a
Juana entre la multitud de gente que había a esas horas. Afortunadamente
gracias a eso, la senpai no notó que sus amigas estaban tras ella, pero tampoco
podía prestar demasiada atención a esto, sino que caminaba aprisa, observando
solamente su marcha, e intentado esquivar a la gente que iba con paso más lento.
Cuando estaba cerca del hotel, y ya harta de la multitud, decidió dar la vuelta
a la cuadra, ya que del otro lado no se toparía con tantas personas, pero por
ello, las muchachas que la seguían perdieron su rastro. No tenían idea de dónde
se había metido, ni pudieron escuchar adónde estaba yendo. En esa zona habia
varios hoteles, podría estar en cualquiera.
Nicole: Creo que la
perdimos de vista. Entre tanta gente, es difícil seguir a alguien.
Annette: (buscando
con la vista) Este es un lugar donde hay buenos hoteles… ahora estoy segura de
que va a traducir para los artistas que llegaron hoy.
Nicole: Va a ser difícil
para ella. Apenas sabe de música japonesa, y sus trabajos como traductora de japonés
no fueron con japoneses.
Annette: Por eso es
que nos pedirá ayuda. Se le hará difícil si no tiene experiencia traduciendo
para gente que tiene el japonés como lengua materna. (Divisa dos figuras
llamativas entre la multitud… a un hombre alto y delgado, de tez muy blanca,
que vestía de forma poco convencional –para Argentina–, y a otro más bajo y
morocho, con un atuendo más “normal”. Ellos no eran de allí, y le resultaban
ciertamente familiares. Acaso… acaso se trataba de la banda que ella estaba
pensando) Niki… (le tira suavemente de la manga y apunta en dirección a los dos
sujetos) ¿Los reconoces? ¿Mis ojos no me engañan?
Nicole: (observa
atentamente y con extrañeza, para quedarse atónita segundos después) No lo creo…
No lo estoy creyendo… (observa el cielo, apoyando las manos como si rezara)
Gracias por dejarme vivir hasta este momento…
Uno de los hombres,
al sentirse observado, desvía la vista hacia las muchachas… notando que no les
quitan los ojos de encima. Alarmado, avisa a su compañero.
Akihide: Daigo…
mira disimuladamente hacia la derecha… dos chicas sospechosas nos están
mirando. Tal vez sepan quienes somos y… sean acosadoras.
Daigo: (las observa
sin disimulo y se sonríe) ¿La pelirroja y la de cabello colorido?
Akihide: (jala de
su brazo) Te dije que miraras disimuladamente. Si, son ellas, y no me gusta cómo
nos miran. Vámonos.
Daigo: Pues… no
están nada mal… La de cabello colorido puede acosarme cuando quiera. Además,
estamos esperando a Shinpei. No podemos irnos.
Annette: (les llama
la atención desde atrás repentinamente) Sumimasen… Daijoobu desune?
Daigo: (voltea de
pronto) Hablás japonés (al cielo) Por fin. (se vuelve hacia ella y habla tan rápidamente
que Akihide no puede detenerlo) Si, estamos perdidos. Cruzamos la calle para
conocer el Obelisco y ahora no recordamos como volver al hotel. (Busca rápidamente
en su celular para mostrarle una fotografía) Es este.
Annette: (observa
el móvil atentamente, sin notar como Nicole se sorprende por su excesiva
tranquilidad. Ella se estaba poniendo cada vez más nerviosa por tener a Akihide
tan cerca) Ah, el Hotel Colón. Está cerca de aquí. Podemos llevarlos hasta ahí.
Akihide: (apresuradamente)
Estamos esperando a nuestro compañero. Él regresará en cualquier momento.
Daigo: Pero si
vamos con ella es más seguro que no volvamos a perdernos. Shinpei puede estar
desorientado también.
Nicole: (piensa) “¿Dijo
solo ella? ¿Me está ignorando?
Annette: Eso es
cierto. Además, somos las únicas personas en los alrededores que saben japonés.
Daigo: Pues vamos. Encontraremos
a Shinpei en el camino. (los dos comienzan a marchar sin esperar una replica de
Akihide, quien tiene que seguirlos)
Akihide: (a Nicole,
quien lo mira sonrojada y nervioso) Vos primero.
Nicole: (con voz
desconocida) Arigatoo (sorprendida, decide aclararse la garganta y dejar de
actuar como tonta, pero habla con una voz más gruesa sin querer) Es decir,
arigatoo.
Efectivamente, como
dijo Daigo, encontraron a Shinpei, quien ya había llegado al hotel y estaba a
punto de ir a buscarlos. Pero no estaba solo, pues verán, él también recibió ayuda
para poder ubicarse. Mientras caminaba buscando el hotel, y recordando donde
había dejado a sus compañeros, preguntó a varias personas en inglés si podían
indicarle como llegar al Hotel Colón, pero muchas no sabían inglés, otras lo
ignoraron… y entre todas esas personas, una muchacha de lentes cuadrados se le
acercó para ayudarlo. Ella solo hablaba inglés de forma fluida, y también un japonés
muy correcto. La joven se alegró de la coincidencia, ya que justamente tenía que
encontrarse allí urgentemente con unos turistas japoneses recién llegados de
Japón.
Organizador:
Shinpei–san… estaba buscándolos. ¿dónde están Daigo–san y Akihide–san?
Shinpei: Es que…
quisimos conocer el obelisco y nos perdimos. Ahora tengo que ir a buscarlos.
Organizador:
(observa a la muchacha que acompañó a Shinpei, reconociéndola) ¿Juana Sánchez?
Sos la traductora con la que hablé, ¿verdad?
Juana: Sí.
Organizador: Y veo
que ya conociste a uno de los muchachos de quienes te comenté por teléfono,
Shinpei.
Juana: (mira a
Shinpei y se vuelve al organizador) ¿Y los otros dos están esperando?
Organizador: Por lo
que dijo Shinpei, así es. Andá con él y ayúdalo a buscarlos. Cuando regresen
hablaremos sobre el trabajo. (se va)
Juana: (al
guitarrista) Shinpei–san, watashi wa Juana desu. Yoroshiku onegai shimasu.
Shinpei: (intenta
pronunciarlo) Fuana… No... Bueno, no importa. Vamos a buscar a Daigo y Akihide.
(se dirige a la recepción)
Juana: (mientras lo
sigue) ¿Cómo que no importa? Es Juana.
Justamente cuando
salían en busca del vocalista y del primer guitarrista, terminaron topándose
con ellos, quienes venían acompañados de… Annette y Nicole… Que rayos hacían
ahí, se preguntó Juana, mientras se acercaba rápidamente a ellas, incluso
ignoró a Shinpei, pues él quería presentarle a sus compañeros, ya que ella
sería la traductora. Ante sus ojos, y sus lentes polarizadas, esa actitud no
fue muy agradable.
Juana: (extrañada)
¿Qué hacen ustedes acá?
Annette: (antes de
que Nicole conteste la verdad) Vinimos al Mc’donals por unos helados.
Nicole: (sorprendida,
piensa) “¿Cómo puede mentirle así?”
Annette: (continúa
si historia) Y nos topamos con los muchachos de Japón… que casualmente son
miembros de la banda que participará en el evento.
Juana: (asorada)
¿En serio? ¿Él de lentes también?
Nicole: Es el
segundo guitarrista. El de pelo negro es el primero… Akihide. Y el otro es
Daigo, el vocalista.
Juana: (con los
ojos entrecerrados) Akihide y Daigo me suenan…
Nicole: (renace su
entusiasmo) Porque pertenecen a una de nuestras bandas favoritas, Breakerz.
Siempre estamos hablando de ellos.
Annette: Digamos
que es una banda que escucho con cierta frecuencia. Pero, en fin. Ellos se
reencontraron y nosotras tenemos que irnos.
Nicole: ¿No vamos a
quedarnos con Juana?
Mientras ellas
hablaban, los muchachos por su lado también lo hacían.
Shinpei: ¿Y a esta
chica que le pasa?
Daigo: ¿Quién es
esa? Parece que las tres se conocen.
Akihide:
Seguramente. Ese no es nuestro asunto. Volvamos al hotel.
Shinpei: Pero... la
de lentes es nuestra traductora. Se supone que tiene que venir con nosotros.
Daigo: Con razón
estabas con ella.
Shinpei: ¿Y esas dos
quiénes son?
Akihide: Ellas nos
ayudaron a llegar aquí.
Daigo: Nos ayudaron
cuando estamos perdidos y asustados.
Akihide: No seas
tan dramático. (A Shinpei) ¿Esa traductora es buena?
Shinpei: No parece muy
útil, pero habla bastante bien.
Juana: (escucha lo
que dice Shinpei) ¿Dijo que soy una inútil?
Nicole: Dijo que lo
pareces… no que lo sos.
Juana: ¿Por qué
dijiste que van a quedarse conmigo?
Annette: (antes de
que Nicole responda) Debe estar preocupada, pero lo harás bien. Nosotras iremos
al Mc’Donals, pero si nos necesitas, podes pedirnos ayuda. (agarra a Nicole del
brazo y se acercan un poco a Breakerz) Nosotras nos vamos. Los dejamos con
Juana. Sayonara (inclina un poco la cabeza)
Nicole: (hace lo
mismo, nerviosa por encontrarse otra vez con la mirada de Akihide) Sayonara. (Ellos
les responden inclinando la cabeza también, así que comienzan a irse. En el
camino, pregunta a Annette) Pensé que habíamos ido a ayudar a Juana… Aunque es
mejor que no nos hayamos quedado… Akihide es muy intimidante y no está de buen
humor.
Annette: Es que
fuimos a ayudar, pero va a ser Juanita quien nos lo pida. Si le decíamos “venimos
a ayudarte”, no iba a agradarle.
Nicole: No creo que
nos pida ayuda de todas formas… (se lamenta) Tenía la oportunidad de dar una
buena impresión a Akihide, y lo único que pude hacer fue contener mis ganas de
gritarle cuanto lo admiro, y que es el padre de mi gata. (lamentándose más) Aunque
eso lo hubiese asustado…
Annette: Pues
cuando Juana nos llame intentá no arruinarlo. (capta la atención de su amiga) ¿Viste
el mal humor de Akihide? Ese será un obstáculo para ella. Además, Daigo habla
mucho, y no muy bien, y Shinpei también es parlanchín y bromista, así que entre
los tres le causarán un tremendo dolor de cabeza. Nosotras los conocemos más, y
aunque no sabemos tanto japonés como ella, podremos serle de ayuda (ya llegan
al Mc’Donals, así que abre la puerta para entrar). Esperaremos a que nos llame
en un lugar cercano.
Nicole: (mientras
entran) ¿Cómo pudiste pensar en todo eso?
Annette: Puedo
pensar y hablar de otras cosas al mismo tiempo.
En tanto, Juana y
la banda habían entrado al hotel nuevamente. Ella pretendía hablar sobre el
trabajo, y ya estaban a punto de sentarse en el salón para hacerlo. Pero los
muchachos decidieron interrumpir por una urgencia algo que ninguno de ellos
podía manejar… aunque más bien no fueron ellos directamente. Un mesero se les
acercó para avisarles que aquellos tres estaban en el comedor, pero que allí
nadie entendía lo que ellos querían. Cuando la muchacha acudió a ver lo que
pasaba, enviada por el organizador, se topó con algo que no esperaba.
Daigo: (con la
cabeza apoyada en la mesa) Tengo hambre… Y nadie puede tomarme la orden.
Akihide: (revisando
su guía) No tengo idea de cómo buscar aquí… y me dicen que aquí no cocinan nada
de lo que les pido.
Shinpei: Además,
dijeron que aún no comienza la hora de la cena. ¿Podés hacer algo?
Juana: (no le
agrada que los tres estén tan inquietos) Esperen… (agarra el menú y se sienta
con ellos) Veamos que podemos pedir de aquí. ¿Qué les gustaría cenar?
Shinpei: Curry.
Daigo: Shabu shabu.
Akihide: Kamameshi.
Juana: (confundida,
no sabe cómo suplantar esos platillos por unos similares) Que… ¿Qué les parece
si prueban el menú del día? Ensalada de hojas verdes y lasaña como plato
principal.
Daigo: ¿Qué es la
lasaña?
Juana: Es… un plato…
que se sirve en capas. (se acompaña con gestos de las manos que confunden a los
muchachos) Una capa de pasta, otra de verduras, pasta, queso, pasta y salsa
boloñesa con queso gratinado.
Daigo: ¿Y qué es
boloñesa?
Juana: Es… es… un
tipo de salsa roja. No lo sé muy bien, pero…
Daigo: ¿Y qué
tiene?
Shinpei: Si es
salsa roja, ¿no sería muy pesada?
Akihide: ¿Y qué
verduras lleva?
Juana: Bueno… Yo no
sé mucho sobre cocina. En casa le ponemos espinaca, cebolla…
Shinpei: ¿Y en los
restaurantes?
Daigo: El Shabu
shabu es más rápido. ¿No podés decirle al chef cómo se hace?
Juana: (se pone
cada vez más nerviosa) ¿Cómo se supone que haga eso?
Akihide: (con una
mirada que resultaba intimidante, aunque tenía una voz tranquila) ¿De verdad
vas a ser nuestra traductora?
Juana, en la
cúspide de sus nervios, se levanta y sale al hall de entrada. Esos tres… esos
tipos la estaban subestimando… Pero no trapearían el piso con ella. Decide
tomar su celular, y hacer algo por lo que no creyó que optaría: Llamar a
Annette y Nicole para pedirles ayuda. Si ellas conocían a esos sujetos,
seguramente le ayudarían a calmarlos. Para su fortuna, Annette contestó afirmativamente,
diciendo que estarían allí en un santiamén, pero que a cambio tendría que
ayudarlas con la tarea de japonés.
La castaña cortó la
llamada y esperó en el hall hasta que, unos minutos después, Nicole y Annette
cruzaban la entrada. Rápidamente las llevó al comedor, donde los muchachos de
la banda intentaban inútilmente entenderse con el mesero. Para colmo de males,
lo estaban sujetando para que no se vaya… era una escena bastante rara.
Juana: ¿Qué hacen?
Suelten al mesero.
Daigo: (al igual
que Shinpei, sujetaba al mesero) Es que él quiere huir de nosotros.
Akihide: (mientras
los otros dos liberan al mesero) Oye, lamento haber sido duro, pero no estoy de
buen humor.
Shinpei: Pensamos
que te fuiste a llorar.
Akihide: ¿Y qué
hacen ellas aquí?
Juana: Ellas son
mis ayudantes.
Annette: (agarra el
menú y, junto a Nicole, lo observa detenidamente) Pero no alarguemos más esto.
Seguramente tienen hambre. (Al mesero en español) Venga un momento… Empezaremos
con ensalada griega para los tres.
Nicole: Akihide va
a querer risotto.
Annette: Había
pensado en el risotto, lasaña y carbonara, como para que prueben cosas
diferentes.
Nicole: Así pueden probar varias
cosas… Me parece bien.
Juana: (se les
acerca) ¿Qué están eligiendo?
Nicole: La cena.
El mesero tomó la
orden solo para tres, pues ellas no estaban acostumbradas a comer tan temprano.
Tuvieron que hacer una excepción y apresurarse con la comida, pues los tres
estaban hambrientos, pero más calmados porque la comida venía en camino. Cuando
los vio entretenerse con la ensalada, decisión que resultó muy acertada, Juana
sintió que podía respirar en paz. Si bien al principio sospechó que Annette y
Nicole había ido a husmear, ahora creía que, si era así, fue un completo
alivio. Los tres estaban felices con la comida, preguntando cosas sobre
Argentina que sus nuevas asistentes le ayudaban a contestar. Ellos se emocionaron
aún más cuando la morocha les prometió someterlos al bautismo argento, que
consistía en compartir un mate. La pelirroja y la castaña se miraron extrañadas,
preguntándose si sería prudente hacer algo así.
Daigo: (saboreando
la lasaña) Por cierto… Ustedes dos no nos han dicho su nombre (indicando a
Nicole y Annette)
Nicole: Bueno… mi
nombre es Nicole… según mi sensee pueden decirme Nikori.
Annette: Y yo soy
Annette.
Shinpei:
(extrañado) ¿Ese es tu nombre?
Nicole: En
realidad, se llama…
Annette: (rápidamente,
cubre la boca de Nicole con un pan francés) Soy Annette y punto (a la
pelirroja) Ni se te ocurra hacer una de esas otra vez.
Nicole: (después de
sacarse el pan de la boca, tose repetidamente) ¿Por qué tu nombre es secreto de
estado?
Las dos sostienen
una pequeña riña en español que los muchachos no entienden… y Juana, intentando
desviar la atención, decide resolver una duda.
Juana: ¿Puedo
preguntarles algo?
Akihide: (distraído)
¿Qué cosa?
Juana: ¿Por qué se
besan en Real Love?
00:34 am
Hermanita, por la siesta
llegaré a Bs As. Esperame en Ezeiza.
Mika.
つづく


