jueves, 26 de marzo de 2015

第二章:ニコリスキル (parte 2)



        第二章:ニコリスキル


Daigo se había perdido. Salió un momento, para buscar a Annette, creyendo que recordaría cómo regresar. Que equivocado estaba. Para empeorar las cosas, no entendía los carteles, que estaban en español y código braile... o sea que es más facil ser ciego que extranjero. 
Pronto algo le llamó la atencion. Vio un cartel de la banda que acababa de ser pegado en la pared. Correspondia al single Rusty Hearts. Frente a él, se habían detenido dos muchachos, que llevaban una cajas. Las dejaron a un costado para poder contemplar ese poster, diciendo frases que el vocalista no podía entender, pero le pareció que hablaban en tono entusiasta.... o de manera burlona, no sabía precisarlo.
En un momento, estos muchachos se vuelven hacia él, aparentemente molestos por sentirse observados, pero... no tardan en reconocerlo. Uno de ellos saca su movil para tomar una fotografia, lo que de inmediato enciende un motor en Daigo. No demoró mucho para que, aunque no hablaban el mismo idioma, terminaran en una sesion de fotos de lo mas desopilante.
Shinpei: (aparece de repente) Daigo, te estaba buscando.
Los muchachos apuntan a Shinpei con la vista fija en el vocalista, como si le preguntaran si se trataba de otro miembro de la banda, y al encontrar una respuesta positiva, se le acercan para, como con Daigo, hacer algunas capturas. El guitarrista acepta extrañado, pero no consiguen de él mas de dos fotos cerca del poster.
Shinpei: Bueno, es mucho por un dia.
Daigo: No seas antipático...
Shinpei: Tenemos que volver al ensayo. Akihide y Nikori se quedaron allí solos, y seguramente los miembros de soporte ya...
Ven de repente a dos muchachos correr echando gritos de miedo. Un vampiro, un vampiro, repetían aterrados. Aparentemente salian de la sala de ensayos, lugar al que ambos, vocalista y guitarrista, junto con los jovenes que les pidieron la fotos, se dirigen a prisa.
Allí, momentos antes, Nicole se había desmayado, producto de un estado nervioso. Akihide, de cuclillas a su lado, intentaba samarrearla para que vuelta en si, pero hasta ahora resultaba totalmente inútil.
Voz cerca de Akihide: Deberías intentar con respiración boca a boca?
Akihide: Pero no sé primeros auxilios... (Como le resulta extraño, observa a un costado y casi salta del susto) A... Anetto... ¿Qué hacés aquí?
Annette: Había ido a buscar el mate y volví. ¿Me extrañaron? ¿Qué pasó con Nikki? ¿Dónde están los demás?
Akihide: Creo que Daigo fue a buscarte y Shinpei fue tras él. La otra chica tenía que hablar de algo con el organizador... Y esta chica simplemente se desmayó. Se había lastimado el dedo... y se desmayó.
Annette: (revisa las manos de Nicole y se vuelve hacia Akihide) ¿Le chupaste el dedo?
Akihide: (sorprendido) ¿De qué hablas?
Annette: No me sorprende que se haya desmayado. Aquí lo consideramos antihigiénico y de mal gusto, además la pobre Niki es muy nerviosa.
Akihide: Entiendo... Y como la despertamos?
Daigo: (entra rápidamente) Anetto-chan, apareciste.
Shinpei: (apuntando a Nicole) ¿Y a ella que le pasó?
Akihide: Se desmayó...  Y no sé primeros auxilios...
Daigo: Shinpei sabe.
Shinpei: (con todas las miradas sobre él) Si, supongo que depende de mí, ¿no? (comienza a acercarse a Nicole, pero esta despierta de repente)
Nicole: (intentando incorporarse) Ya estoy bien, estoy bien.
Annette: Nikki, que bueno que despertaste (corre hasta ella y la abraza para hablarle al oído) Querías la reanimación, ¿verdad?
Nicole: (por lo bajo) No era mala idea aprovechar la situación.
Annette: (se separa de ella) Traeré agua para que te repongas. (Se va)
 Nicole: (a los muchachos, notando que Annette dejó el equipo allí) ¿Quieren que les haga probar el mate mientras esperamos a Annette, Juana y los miembros de soporte?
Akihide: (Severamente) No, (indica una silla) sentate allá y quedate quieta.
Nicole: (encogiéndose de hombros) Ok... (Va hasta la silla que indicó Akihide)
Daigo: (al pelilargo) Hey, tranquilo. No la trates así.
Shinpei: Si, no seas duro con la muchacha.
Akihide: No quiero que vuelva a desmayarse... Terminaría causándonos más problemas.
Daigo: No sé porque estamos esperando, los miembros de soporte no vendrán.
Shinpei: Supongo que esperamos a Hoana, porque esos dos huyeron mientras gritaban que habían visto un vampiro.
Akihide: ¿Ese par de idiotas son los miembros de soporte?
Shinpei: ¿También te topaste con ellos?
Akihide: Creyeron que yo soy el vampiro.
Daigo: A veces, hasta yo me lo pregunto...
Juana: (entra antes de que Akihide pueda contestar) ¡Esto es terrible! Los miembros de soporte apenas llegaron, abandonaron el lugar. Están tratando de localizarlos. Pero me dijeron que tenemos la mañana libre. (revisa la sala con la vista) ¿Annette no regresó?

Nicole: Si, pero fue por un vaso de agua.
Annette: (aparece atrás de Juana) ¿Todavía no llegan los miembros de soporte?
Juana: No vienen ni lo harán. Desparecieron… ¿Serán parientes tuyos?
Annette: Escuché que huyeron por ver a un supuesto vampiro, así que creo que son más parientes tuyos que míos, o que se cayeron de la cuna.
Juana: (entrecerrando los ojos, con sarcasmo) Jajah.
Annette: (sonríe como si nada y se dirige a todos en japonés, mientras atraviesa la sala para alcanzar el agua a Nicole) Entonces tenemos la mañana libre. Podemos llevar a los muchachos a dar un paseo.
Daigo: (entusiasmado) ¡Sí! ¡Vamos a dar un paseo!
Los seis fueron hasta la camioneta que tenían disponible para movilizarse por la ciudad, y abandonaron la rural en dirección a la peatonal Florida, a unas cuadras del hotel en el que hospedaba la banda. Ya les había mencionado que hacía calor en medio del otoño, y la gente aprovechó para salir, así que para las muchachas, el paseo estaba lleno, pero para los tres japoneses había medio vaso lleno: Toda esa masa de personas no se comparaba con las grandes aglomeraciones de solitarios en Japón.
Juana: (una vez que todos han descendido y el conductor se marcha a buscar un estacionamiento) Bien… ¿a dónde quieren ir?
Akihide: Yo quiero ver instrumentos musicales de esta región.
Daigo: Yo quiero ver ropa típica. Se me está ocurriendo una excelente presentación
Shinpei: (sacando un cuadernito) Tengo una lista de comida que quiero probar.
Annette: Nicole sabe dónde quedan las tiendas de música, así que ella puede llevarte, Aki-sama. Y con la ropa tradicional, yo puedo ayudarte, Daigo-sama.
Juana: (por lo bajo, en español) Un momento… ¿me quieren dejar sola con el de lentes?
Annette: Ya es hora de que mejoren su relación. (Alto) ¿Vamos?
Daigo: (entusiasmado) Si, quiero ver esa ropa. (Se van)
Akihide: (mientras, a Nicole) ¿De verdad sabes dónde puedo ver esos instrumentos? 

Nicole: (aparentemente calmada) En la próxima manzana hay una gran tienda donde tienen de todo. Seguime. (También se van, aunque Akihide no parece muy convencido)
Shinpei: (a Juana, pasándole el cuadernito) Estas son todas las comidas que tenés que mostrarme.
Juana: Esto no es justo… (comienza a leer, intentando entender a qué se refería cada nombre en katakana) Hay cosas que no puedo conseguir hoy… (lee con atención) ¿De dónde sacaste esta lista?
Shinpei: Busque en internet… en el lentísimo internet de aquí.
Juana: ¿Cómo puede ser que te aparezca Chipa?
Shinpei: Dice que se consigue aquí, así que no tenés excusas.
Juana: Bueno… Churros y alfajores podemos conseguirlos en el mismo lugar. Vamos…
Para llegar a una panadería que Juana conocía, tuvieron que salir de la peatonal momentáneamente. Pero entraron justo en la hora en que sacaban a la venta la segunda tanda de pan de la mañana, y ese aroma inundaba el lugar… una nueva razón para que la muchacha de lentes se arrepienta de ser guía de Shinpei. “Voy a salir de aquí con tres kilos más”, decía para sus adentros en español. El guitarrista notaba esto parcialmente, pero como a él le parecia una tontería, no desperdiciaria la oportunodad de usarlo para divertirse.
Cuando entraron, estaba tras el mostrador una muchacha morocha, de cabello largo y flequillo recto, que, en todas las veces que fue hasta allí, Juana jamas había visto. Ella sabia que el local era atendido por sus dueños, pero no resultaria raro que hayan contradado a una empleada.
Esta muchacha, cambio lentamente su expresión cuando vio entrar a Shinpei... aparentemente, su presencia la incomodaba. Ya somos dos, penso la joven de lentes.
Muchacha: (con voz temblorosa) Eh... Buenos días... ¿Qué necesitan?
Inesperadamente, por la puerta principal aparece otra joven, más alta y delgada, de cabello castaño y piel impecable. Al parecer no notó que Shinpei y Juana estaban ahí, pues comenzó a hablar con la chica que atendia el local sin tapujos.
Muchacha 2: (acento español muy notable) Hermanita, estoy cansada… Fue difícil, pero la encontré. Está usando una peluca para disimular quien es…
Muchacha 1: Que no soy tu hermana… y hablaremos de eso después, que ahora hay gente en el local. (se vuelve hacia Juana) ¿Qué necesitan?
Juana: Churros, en lo posible que no sean rellenos. 
 Muchacha 1: (dirigiéndose hacia un lado del mostrador y agarra unas pinzas para pan) ¿Cuántos va a llevar?
Juana: (a Shinpei) ¿Vos pagas, verdad?
Shinpei: Por supuesto.
Juana: (a la muchacha) Entonces… una docena. (revisa el cuadernito con la vista) Y también te voy a pedir otras cosas.


Por otra parte de la ciudad,  a unas dos cuadras de allí, Nicole había llevado a Akihide a una tienda de música, donde además de CD’s, vendían instrumentos musicales. La noche anterior había buscado en internet datos sobre el asunto, pues suponía que el guitarrista querría conocerlos en primer lugar, pero ahora su mente estaba en blanco. Después de todo lo que pasó antes, incluido su desmayo (que le sirvió para acomodar unas ideas), una parte de ella intentaba mantener el control, mientras la otra quería salir corriendo, y una tercera flotaba en las nubes por el hecho de que su ídolo, dejando de lado que la había tratado de inútil, se preocupó por la herida de su mano e intentó curarla de un modo poco convencional. Y riesgoso para su salud cardíaca. Y mientras ella se debatía entre estas sensaciones, Akihide, un poco aburrido y cansado de esperar a que ella decida hablar, ya creía que al caer desmayada, se golpeó la cabeza y justamente ese golpe agravó su frágil estado nervioso. 
Akihide: (al ver un instrumento que le llama la atención, lo indica) ¿Qué clase de flauta es esta? 
Nicole: (vuelve a la realidad) Ah… Es una quena. Es una flauta del altiplano.
Akihide: (desconcertado) ¿El qué?
Nicole: De la zona noroeste. Pero no sé como se toca. (lanza una risa nerviosa y se acerca a un aparador) Este es un bombo criollo. Hecho con cuero vacuno... y... (intenta recordar) el origen de esta variedad viene del norte también.
Akihide: (mira el bombo con suma atención)  Omoshiroi… (observa otro instrumento que le llama la atención) ¿Y qué es esa cosa? Parece hecha con un caparazón.
 Nicole: Ah… no pensé que encontraríamos de estos… Es un charango, pero en versión local, porque el europeo es de madera. La caja de este es de caparazón de un animal llamado quirquincho… que una vez vi en el zoológico, por que por aquí no hay de esos. Son animales del norte… y en el sur los llaman piche.
Akihide: ¿Hay algún instrumento de esta zona, o del sur? Hasta ahora, solo ví del norte.
Nicole: Si, claro. (busca con la vista rápidamente y se acerca a una vitrina) Este es un bandoneón. Llegó a nuestro país con los inmigrantes alemanes…
Akihide: (interrumpe con un gesto de la mano) Lamento contradecirte, pero es un acordeón… que fue inventado en Polonia.
Nicole: El acordeón es polaco –supongo–, pero el bandoneón es alemán, y lo trajeron los inmigrantes.
Akihide: ¿Y es qué se diferencian?
Nicole: (Nerviosa) No lo sé… ¿en el país de origen? (apunta hacia otro lado) Ahí hay un instrumento del sur… es una Trutru… trutru… ka… la llaman la trompeta mapuche.

Akihide: ¿Mapu qué?
Nicole: (hace memoria rápidamente) Mapuche es el pueblo indoamericano que vive en el sur de Argentina y Chile.
Akihide: (observa la… trutruca  –que me recuerda inevitablemente a tutuca…ok, no) Ahh, ya veo. En verdad estoy sorprendido, pensé que eras una pobre tonta, pero ya veo que sabés mucho de instrumentos musicales.
Nicole: (pone cara de gatito abandonado) ¿Una pobre tonta?
Akihide: (apenado y nervioso) Quise decir que… ya no pienso que sos tonta… (La cara de ella se torna más afligida) Lo siento, sos más inteligente de lo que pensaba… No es para que me mires como si fuese un monstruo.
Nicole: (apenada por ver que, al igual que ella, Akihide también se puso nervioso) Tranquilo… no te veo como si fuese un monstro, sos muy guapo para eso… (Intenta corregirse) Quise decir… que estás muy bien conservado. Hasta pareces más joven que yo… (Akihide en vez de nervioso se torna levemente irritado) No, no quise decir eso…
Akihide: Me agradabas más cuando estabas desmayada… En fin, ¿podrías hablar con algún vendedor? Me interesa comprar uno de los instrumentos que me mostraste.
Nicole: Está bien… Y se me hace raro que nadie nos haya atendido…




Entre tanto, dos de los muchachos se habían desocupado de sus compras y esperaban a los demás sentados en uno de los bancos de la peatonal, el único que habían encontrado libre. Se trataba de la pareja cuatrojos (si, les puse ese nombre, jajajah ;P). Los dos permanecían en silencio. Juana pensaba en lo que había sucedido antes de que realizaran sus compras en la panadería, y el guitarrista de lentes se deleitaba degustando los dulces que había comprado. “Está usando una peluca para disimular quien es…” Esa frase no salía de la mente de la joven castaña. ¿Sería acaso una coincidencia, o hacía bien en extrañarse de ello?
Shinpei: (comiendo alegremente) Que rica es esta dona salada…
Juana: Es chipa, y fue un milagro que la hayamos conseguido, así que masticala con la boca cerrada. (recuerda lo que pasó en la panadería) ¿No te pareció extraño lo que dijo una de aquellas chicas?
Shinpei: Si, fue rarísimo (Juana lo mira con atención, creyendo que dirá algo interesante) Sobre todo porque no entiendo ni una palabra de español.
Juana: (irritada) ¿Sabés que te caería bien? Un rayo.
Shinpei: Vos sos la tonta. Y ya que me causaste la intriga, explícame de qué estás hablando.
Juana: No soy tonta, solo me distraje. Pero no te voy a decir nada… (ve que Shinpei le ofrece un churro) Bueno… una dijo que… reconoció a una chica con peluca… a una chica que intentaba camuflarse. Y no pude evitar pensar en Annette.
Shinpei: Es una ciudad con tan poca gente, no me extraña la coincidencia. Pero no creo. Te volviste loca.
Juana: (irritada) ¿Podés tomarme enserio por una vez?
Shinpei: (intentando molestarla) Pues… si eso es una propuesta, te aclaro que tengo lentes de sol, pero no estoy ciego.

Juana: (aún más irritada, le da la espalda) No me hables hasta que lleguen los demás.
Shinpei: (apunta hacia el frente) Ahí vienen Daigo y Anetto-chan.
Daigo: (luciendo con alegría el sombrero y el chaleco que compró) Soy un guacho.
 Shinpei: ¿Nannika? (qué?)
Juana: Doshite? (por qué?)
Daigo: Porque uso ropa tradicional de guacho. Soy un guacho japonés.
Annette: (se golpea la frente, y no sabe si reír o llorar) Daigo-sama… la palabra es gaucho. Guacho significa otra cosa.
Juana: Ya pensé que se había vuelto loco…
Nicole: (ella y Akihide llegan con un poco de prisa) Lamentamos el retraso. Aki-sama compró un instrumento y pidió al encargado que le enseñe trucos básicos para usarlo.
Akihide: (observando su flamante charango) Espero que la aduana me lo deje pasar. Sé que las leyes de importaciones aquí son muy estrictas.
Annette: (tocando la caja del charango) Está muy bonito… y creo que solo restringen los aparatos electrónicos.
Juana: (triste) ¿Por qué le pediste un instrumento por el cual mataron a un animal indefenso?

Akihide: No… El encargado me dijo que este piche falleció de causas naturales.
Annette: (mientras Akihide respondía, hace un gesto que indica “chamuyo” [chamuyar es hablar o escribir con intención persuasiva, pero falazmente o sin argumentos sólidos]) ¿Y te creíste eso?
Akihide: El encargado es una persona agradable y de mucho respeto, no tiene por qué mentirme.
Las tres comparten una mirada sentenciosa, dándose cuenta de que sería mejor prevenir sobre sucesos de esa naturaleza a los muchachos, pues ellos, acostumbrados a la sinceridad japonesa, podían pecar de ingenuos. Unos minutos después, la camioneta llegó para llevarlos al hotel nuevamente, donde los esperaba el menú para el almuerzo.

Por la tarde:
La muchacha de cabello negro se encontraba cerrando la panadería de sus padres mientras esperaba a la joven castaña que durante la mañana había pasado por allí. En el trayecto a su casa, a unas pocas cuadras de distancia, hablarían sobre el tema que dejaron en suspenso debido a la cantidad de clientes.
Muchacha 2: (llega agitada) Lamento el retraso. Los tíos de aquí sí que son pesados.
Muchacha: Está bien, justo terminé de cerrar. Pongámonos en macha, Mika. Quiero que me contés que pasó esta mañana.
Mika: Pues… Que Annette se puso una peluca. Eso me ha cogido desprevenida…
Muchacha: No uses esa palabra acá.
Mika: Vale, siempre olvido que ustedes piensan en coños más que nosotros. Te decía que me costó reconocerla con ese cambio, pero su forma de caminar la delató. Siguiéndola pude encontrar a la banda. ¿Nuestra hermana se comunicó contigo para explicarte el asunto?
Muchacha: Lo único que sé es que tenemos que acercarnos a ellos con cautela, pero dejar que sospechen de nosotras. Así nuestra hermana puede llegar hasta ellos sin ser descubierta.
Mika: Vale, pues. Nosotras somos la pantalla de humo. Ya quiero ver cuando nuestra hermana lo haga. Joder, esto es en verdad es excitante.
Muchacha: Tampoco podes usar esa palabra. No estás en España.
Mika: (se acomoda el pelo) Estas visitas siempre atentan contra mi libertad de expresión… pero la familia es la familia.
つづく