Día... Ah, no. Ya no era así…
Dario del secuestrado: Día 1
Hola, soy Daigo!
Ayer, por razones que aún desconozco, Anetto chan decidió secuestrarme.
Aunque... puedo ir a donde quiera, nadie me detiene. Solo desearía saber en dónde
estoy. Aparentemente es una campiña,
hay caballos, gallinas, ovejas, toros y vacas. Intenté ordeñar una, pero me
pegó con su cola. Pensé que solo la usaban para espantar moscas.
Mañana me enseñarán los alrededores. Aparte de Anetto chan, sus hermanas están
aquí también. Una de ellas me tiene miedo. (Risas) Mika chan es más sociable. Me
enseño el hipsdance de Kara que me salía horrible. Bueno, eso es lo que me dijo
(Nota de la blogger: y tiene razón, pero lastimosamente borraron las pruebas).
Por la noche, comimos una disque sopa sólida. Anetto chan me dijo que es
una receta del norte que trajo la empleada de sus abuelos, que venía del país
vecino, y que ellos ahora hacen.
Aunque esto es un secuestro, me estoy divirtiendo mucho. Solo... me
inquieta saber qué motivos tendrá Anettochan para hacer todo esto. Pensé que
estar recluido sería diferente. Tal vez estoy pensando demasiado.
Buenas noches.
-Nicole... Niki, levantate, ya es tarde... -el visitante deja de golpear
la puerta y entra sin invitación. Se sorprende al ver que la pelirroja ya está
fuera de la cama, pero no ha cambiado su ropa de dormir por otra - Niki, te
levantaste temprano hoy...
Nicole: (dando media vuelta) Para levantarse temprano, uno tiene que
dormir. Y yo no pude pegar un ojo.
- ¿Pasó algo? ¿Un examen? -con mirada pícara- ¿Algún muchacho?
Nicole: (se encamina hacia la salida) Voy a desayunar rápido así me voy.
Después de pasar toda la noche sin dormir, Nicole sentía que su cerebro
era agua que se movía de un lado al otro y que en cualquier momento saldría del
cráneo desde los ojos o las orejas. Estaba cansada, pero inmediatamente cerraba
los ojos, recordaba aquellas palabras, que resonaban como un eco dentro suyo.
Baka na... Anatatachi... una y otra vez. La atormentaban. Annette lo armo todo.
Ella se ganaba la confianza de Daigo para llevárselo mientras ellas sospechaban
de sus "hermanas", y luego de ellas mismas. Se movió como una
serpiente, de forma tan sigilosa que no la sintieron... y lo notaron cuando era
muy tarde. Más bien, ella lo confesó, sino tal vez ni se hubiesen dado cuenta.
Ella armó la conversación que Juana escuchó en la panadería, lo que sucedió en
el jardín japonés y en la discoteca... ¿Annette se estaría riendo de ellas? ¿Y
de Akihide y Shinpei por caer también en sus trampas?
Apenas terminó de desayunar, pasó por el baño y luego partió hacia el
hotel, para reunirse con Juana y los muchachos. Estaba segura de que juntos
hallarían el modo de encontrar a Daigo y develar el motivo del secuestro. Esa
era otra intriga que colaboró en su insomnio: ¿Qué buscaba con eso? ¿Cuál era
su propósito?
- ¡Auxilio! ¡Ayúdenme!
Esa voz, y los golpes a una superficie metálica, la sacaron de sus
pensamientos... ¿Qué diablos...? Miró para todos lados, buscando con la vista a
quien estaba pidiendo ayuda, pero ahí no había gente... solo un contenedor de
basu... ¿Ehhh? Comenzó a acercarse lentamente, notando que alguien cerró el
contenedor atravesando una barra de metal para que no pueda abrirse desde
adentro. Allí había alguien atrapado.
Nicole: Hey... ¿hay alguien ahí?
- ¡Si! Por favor, ¡sácame de aquí! Estoy encerrado desde anoche.
Nicole, sin pensarlo dos veces, comienza a jalar la barra de metal hasta
que pudo sacarla completamente. Luego abrió la tapa del contenedor, del cual
broto tal pestilencia que tuvo que cubrirse la nariz. La pobre existencia que
estuvo ahí salió lentamente. Se trataba de un muchacho alto y delgado, quien
apenas asomó la cabeza fuera de su jaula, entrecerró los ojos por la luz de la
mañana. Tenía el cuerpo empapado en sudor. Ese contenedor metálico, el cual
estuvo varias horas bajo el sol, debió ser una jaula calcinante. ¿Quién pudo
haber sido tan cruel como para encerrarlo ahí?
- Muchas, muchas gracias... creí que iba a morir.
Nicole: Pero... ¿por qué estuviste tanto tiempo encerrado? ¿Quién te
encerró ahí?
- Eh... escuche gente pasar, pero nadie se detuvo a ayudarme. Tal vez
pensaron que era alguna broma callejera. Por eso te lo agradezco de verdad.
Nicole: ¿Y quién te encerró? Tenés que hacer la denuncia...
-Fue... mí no... -se pone triste- mi ex novia.
Nicole: ¿Qu...? ¿A tanto llega una ex despechada?
-No, en realidad... ella terminó conmigo mientras estaba de viaje. Y
cuando regresé, la busque para que volvamos a salir... pero ella se enojó, me
golpeó y decidió encerrarme ahí. No puedo denunciarla... Estoy tan enamorado de
ella, no sé qué hacer.
Nicole: (lo mira impresionada, aun cubriéndose la nariz) ¿Pero sos
boludo vos? Una piba que te pega y te deja encerrado toda la noche en un
basurero... y la amás... (Piensa) "Yo que soy amable con Akihide y él me
trata de estúpida... debería pedirle tips a la ex de este tipo."
- No... No es que yo deje que cualquiera haga esto conmigo. Solo le
permito a Annette tratarme mal, el resto no puede hacerlo.
Nicole: (alarmada) ¿Dijiste Annette? ¿Así se llama tu ex?
-Sí. -mira hacia todos lados- Tendria que irm...
Nicole: (siguiendo su presentimiento, busca rapidamente en su movil una foto de la Annette que ella conocía y el resultado la deja pasmada... el muchacho se torna sosprendido) ¿Es ella?
-Vos... ¿por qué tenés una foto de Annette?
Nicole: (las ideas se atropellan en su cabeza, pero no
puede dejar de preguntar) Entonces ella te hizo esto... ¿tenés idea de donde
esta Annette?
-Ehhh... -se torna pensativo- Yo... tengo que ir a bañarme
y sacarme la pestilencia de encima. Si querés después seguimos hablando, yo vivo
cerca de aquí.
Nicole: (vuelve a percatarse del mal olor y cubre su
nariz nuevamente) Si, yo espero, no hay problema. (Mira para todos lados y
encuentra un kiosko) Voy a comprar un agua allá.
- Nah, podes venir. Me sacaste de esa jaula, como
mínimo te invito agua. -da media vuelta y comienza a caminar- Vamos.
Nicole no sabe porqué, pero cuando se da cuenta, estaba
sentada en una pequeña sala de estar, con una botella de agua y un vaso en
frente. El lugar era bastante cómodo pese al tamaño. Mientras aquel muchacho
tomaba una ducha desintoxicante, ella comenzó a pensar involuntariamente en el
secuestro. En el mismo día, Annette captó a Daigo y encerró a su ex en un
contenedor de basura... ¿Cómo pudo hacer todo eso ella sola? Además, esa noche,
cuando recibió su llamado... se notaba que la señal era mala... como si estuviese
en viajando... pero estaba en plena ciudad. Había algo raro ahí. Tal vez debería
convencer a este muchacho de que la acompañe hasta el hotel para ver a los demás.
Juntos podrían encontrar a Annette, a sus misteriosas hermanas y a Daigo. ¿Pero
cómo lo diría sin que suene raro?
-Ahh
-apareció desde el pasillo, impecablemente vestido, con una toalla en la
cabeza- que bien se siente estar limpio otra vez –repara en la presencia de
Nicole- ¿Todavía estás aquí?
Nicole:
No puedo irme así como así. ¿Vos tenés alguna idea de dónde puede estar
Annette?
-No,
¿cómo se supone que voy a saberlo? Es más, pensé que vos lo sabrías.
Nicole:
Annette hizo algo que no está bien… Y necesitamos encontrarla para que
recapacite.
-¿Necesitamos?
Nicole:
Así es, mis… mi amiga y otros dos involucrados. Pero no perdamos tiempo. Ellos están
en el hotel Colón ahora. Tenemos que ir hasta allá para poner manos a la obra y
encontrarla.
-Está
bien, pero… ¿Qué fue lo que hizo?
Nicole:
Te lo explicaré después, ahora tenemos que irnos.
Mientras tanto, en el hotel Colón, Juana había llegado
hacía casi una hora y esperaba a su amiga Nicole. Al poco tiempo de que arribara
al lugar, los muchachos bajaron al comedor para desayunar. El guitarrista de
lentes lucía ciertamente nervioso, mientras que Akihide se encontraba
aparentemente más tranquilo. Resultaba sorprendente notar que no parecían haber
pasado mal la noche. ¿Su vocalista estaba secuestrado y ellos durmieron igualmente
bien o aparte de la edad, a los japoneses no se les notaba lo mal dormido?
Juana: Parece que durmieron bien.
Akihide: Si lo decís por el secuestro, no creemos que
Daigo la esté pasando mal.
Shinpei: Es cierto. Está con una chica bonita que
evidentemente le agrada. Y si intenta abusar de él...
Akihide: (se adelanta) Sabemos que él lo disfrutaría
aún más. Lo único que me preocupa es su ausencia. Respecto al hotel, ya está
resuelto...
Juana: (extrañada) ¿Qué queres decir?
Shinpei: (preocupado) Akihide sobornó a dos mucamas
del hotel para que no digan que solo dormimos dos personas en la habitación... ¡y
el soborno es un delito! (la protagonista de lentes y el guitarrista le indican
que haga silencio) Pero si aquí nadie me entiende.
Juana: (a Akihide) ¿Les diste dinero? Bien pensado.
Shinpei: Pero eso es un crimen...
Juana: A veces... resolvemos las cosas así.
Akihide: Ya lo sabía. Estaba en la información que
leí.
Juana: ¿De dónde sacaste esa información?
Antes de que Akihide pueda responder, y develarnos
semejante misterio, Nicole irrumpe de repente, acompañada del muchacho que acababa
de rescatar (y que todavía no les he presentado), anunciando que tenía algo
importante que decir. Lucía tan acelerada que lo mal dormida pasaba a un
segundo plano.
Nicole: Tengo algo de decirles, y es muy importante.
Juana: Pero... Akihide estaba a punto de decirme algo más
importante...
Akihide: (se pone de pie y comienza a observar
detenidamente al muchacho que vino con Nicole, tanto que lo pone nervioso) Shinpei... Mirá bien a este chico...
Shinpei: Antes de mirar con interés a un tipo preferiría dejarme besar por Fuana [Juana]
Juana: (indignada) Pero que hijo de pu...
Akihide: Es perfecto...
Shinpei: (hablando fuerte) Yo sabía que estabas enamorado de Daigo, lo sabía. Mi corazón hetero me lo gritaba. Y ahora te parece perfecto este tipo, blanquito como Daigo, delgado y alto como Daigo, castaño como Daigo... Bocón como Daigo... ¡Estás enamorado de Daigo, maldita sea!
Akihide: (molesto) ¿Querés ser asesinado, idiota? Podemos disfrazar a este chico para que se haga pasar por Daigo, es perfecto para eso, estúpido.
Shinpei: Ahhh, era por eso. Ahora que lo mencionás, podríamos intentarlo.
Nicole Pero yo no...
Akihide: Bien hecho, Nikori. Encontraste al perfecto sustituto de Daigo. Vamos a subir por algunas de ssus cosas para preparar la suplantación. (él y Shinpei se van)
- No entendí nada... ¿Qué pasó?
Nicole: Annette secuestró a alguien... y necesitamos que momentáneamente te hagas pasar por esa persona.
Juana: Esto es el colmo de la pavada. (al muchacho) ¿Vos quien sos?
Nicole: Es el no... el ex de Annette.
Juana: (comienza a mirarlo con desconfianza) ¿Su ex?
Nicole: Tranquila, la posibilidad de que sea su cómplice es de cero porciento. Lo encontré hace una hora encerrado en un contenedor de basura. ¿Adiviná quién lo encerro ahí desde anoche?
- Vos debés ser la senpai Juana. Encantado de conocerte, soy Federico.
Juana: (desconfiada) No sabía que Annette hablaba de mí (Piensa) Hace un mes, al quedarme a dormir en lo de Annette, sin querer la vi cuando se cambiaba la remera... y tenía el abdomen lleno de moretones... Tengo que tener cuidado con este tipo, es peligroso.
Federico: No quise ser indiacreto...
Juana: (con mala actitud) Entendí, no soy idiota.
Nicole: (intentando discipar el ambiente tenso que se estaba formando. A Federico) Yo... ya que te salvé del contenedor... ¿podrías hacer esto por mí?
Federico: (extrañado) ¿Hacerme pasar por alguien que no conozco? (Nicole asiente) Está bien, mientras solo sea por un rato.
Nicole: Muchas gracias. Akihide y Shinpei traerán unas cosas de Daigo para que las uses. Luego saldremos a buscar a Annett...
Juana: No hay que molestarse tanto. Akihide y Shinpei ni están preocupados por eso. Si tienen a alguien qu se haga pasar por Daigo momentáneamente, estarán felices.
Al cabo de un momento, Akihide y Shinpei regresan con el sombrero que el vocalita había comprado allí, unos lentes de sol y algo de ropa característica de Daigo. Federico ya había aceptado el trato, pero no estaba seguro de poder engañar a alguien con eso. Una vez que se cambió, lo demás comenzaron a creer que el plan no daría resultado... creyeron que no engañarían a nadie hasta que pasó por allí García y saludó a "Daigo", alegrándose de que por fin haya salido del cuarto, pues estaba preocupandose. Luego se retiró, apurado como siempre. Parece que el plan no resultó tan tirado de los pelos.
Despues de ese breve encuentro, estaban listos para irse. Y el primer destino en el cual las muchachas quisieron comenzar a buscar información el lugar donde Annette vivía. Pensaron que ella no habría regresado y que podrías arreglarselas para recuperar la llave que habían pasado bajo la puerta... Pero, una vez que llegaron allí, se encontraron con la sorpresa de que Annette se había mudado. Evidentemente, lo tenía todo preparado. Esa mañana ella y dos chicas mas llegaron y se llevaron todas las cosas. Aunque la salida no fue del todo infructífera. Esos repetidos viajes de regreso significaban que ella no estaba muy lejos.
Akihide: (de pronto, mientras estaban almorzando) Tengo una idea. Si este muchacho es el ex novio de Anetto y ella Se violentó con él es porque algo sabe. Podría llamarla para... como puedo decirlo...
Juana: ¿Estás planeando que la extorcione?
Akihide: Extorcion es una palabra muy fea... pero sí. La idea es llamar la atención de Anetto, atraerla hacia aquí y seguirla para averiguar donde tiene a Daigo.
Shinpei: Sobornaste a la mucama y ahora planeas una extorción... ¿Qué sigue? ¿Te vas a volver yakuza?
Nicole: (a Federico) ¿Podrías hacer una llamada a Annette para hacer que venga y así podamos averiguar donde está Daigo?
Federico: Yo... no creo que ella venga si la llamo, seguramente enviará a una de sus hermanas. Pero creo que de todas formas es útil, porque una de ellas va a venir. El tema es cómo lo consigo.
Nicole: Akihide cree que sabés algo se Annette que puede funcionar como extorción.
Federico: Ojalá lo supiera...
Akihide: (a Juana) ¿De qué están hablando esos dos?
Juana: Pues... Nicole convenció al muchacho, pero él no sabe qué decir exactamente.
Akihide: Solo tiene que fingir, si le dice que se encontró con nosotros será suficiente para que Anetto quiera regresar a convencerlo.
Juana: Pero, según él, es probable que ella envíe en su lugar a una de sus hermanas.
Shinpei: Podemos hacer entonces un rehen por rehen.
Akihide: Es una alternativa posible.
Juana: Nos estamos yendo a la mierda, literal, pero... creo que merece la pena intentarlo.
Mientras tanto, en algún lugar del campo:
Annette: (juntando los platos que están sobre la mesa en una pila) ¿Te gustó la comida, Daigo sama?
Daigo: (con brillo en los ojos) Todo estuvo delicioso, Anetto chan. Siempre pensé que ser secuestrado sería horrible, pero hasta ahora ha sido todo muy divertido.
Annette: Y se pondrá aún más entretenido. (se sienta cerca de él) Daigo sama, ¿sos bueno montando?
Daigo: (avergonzado) Pues... qué directa resultaste...
Annette: Bakana... Planeo llevarte a montar un caballo, no a mí. (lleva la pila de platos a la cocina)
Daigo: ¿Entonces de que se trata este secuestro? No entiendo.
Regresando a la ciudad:
Juana, Nicole, Akihide y Shinpei estaban setados en el banco de una plaza, cercana al lugar donde vivía al recien aparecido personaje, mientras esperaban que se cumpliera el plazo de tiempo. Estaba a punto de anochecer. Hacía unas horas Federico habló por telefono. Él se había apartado un poco para llamar a Annette y concretar una reunión, pero no quería que ella pudiese escuchar voces conocidas de fondo o supondría que se trataba de una trampa. Nuestra protagonista no era nada tonta, y tenía que ser aún más listo si quería que muerda el anzuelo. Ahora estaba en su habitación, lugar pactado para la reunión, a la que la morocha accedió con demasiada facilidad. Eso parecía raro. De seguro significaba que una de sus hermanas la reemplazaría. Y estaba en lo cierto.
Una vez que el cielo se tornó oscuro, una camioneta se estacionó frente al edificio de habitaciones. De ella descendió alquella muchacha de cabello negro largo y tez morocha. Levaba consigo un bolso de mano. No perdió mucho tiempo y avanzó hacia adentro del edificio, donde estaba Federico.
Federico: (una vez que abre la puerta, deja pasar a la muchacha) ¿Gabi? Yo quería ver a Annette.
Gabi: Mi hermana no tiene ganas de verte, por eso vine.
Federico: Solo con ella hablaré las condiciones de nuestro acuerdo. Vos no tenés nada que ver.
Gabi: (abre su bolso de mano) Pero... Se trata de mi hermana, así que lo que es con ella es conmigo.
Federico: Pero yo especifiqué que no quería intermediarios... ¿Pero que haces?
Gabi: (saca una hacha de jardinería del bolso y con ella señala a Federico) No tenés derecho a exigir nada. Ni siquiera podes ser un perro fiel, es comprensible que mi hermana se aburriera de vos tan rápido.
Federico: (asustado) Baja esa cosa.
Gabi: Mi hermana no quiere que vuelvas a llamarla. Si tanto te molesta la soledad, buscate otra.
Nicole: (entra de repenta) Así te quería agar... (se paraliza) ¿Un hacha de jardinería?
Gabi: (a Nicole, apuntándola con el hacha) Apartate de la puerta. (la pelirroja obedece sin pensar y la muchacha se vuelve hacia Federico) Elegiste el bando equivocado, ahora estás perdido. (sale)
Nicole observa rapidamente a Federico y luego decide regresar al exterior, seguida por el muchacho, lugar donde esperan los demás la salida de Gabi, quien ya había el hacha en su bolso. Esta sube a la camioneta, y es en ese momento que se dan cuenta que no habían preparado un vehículo para seguirla.
Shinpei: (a Juana) Pará el primer taxi que veas.
Juana: Pero por acá no pasa ninguno...
La muchacha de lentes escucha una frenada de motocicleta antes de sentir una presencia tras suyo... ¿era lo que se estaba imaginando? ¿En ese momento, presisamente? Juana escucha que Nicole grita algo antes del violento tirón... Así es, se trataba de un ladrón intentando llevarse su morral. Este le dijo "Dame la mochila, flaca"... El resto se le hizo confuso, todo pasó demasiado rápido.
La pelirroja había alertado a Shinpei, quien estaba mas cerca de su amiga, sobre la presencia del asaltante, y este rapidamente logró detener el robo, golpenado al ladrón en la cara y provocando que caiga al suelo. El cómplice abandonó la motocicleta para agredir a nuestro protagonista, quien ya lo vió venir, y le propinó una fuerte patada en el abdomen que lo dejó fuera de combate.
Akihide: (se les acerca rapidamente) ¿Pero que fue eso? Bueno, no importa, necesitabamos un transporte y ahora lo temenos.
Ni lento ni mucho menos, el guiterrista levanta la motocicleta y decide ponerla en marcha. Juana, con toda la adrenalina activada, de un salto comparte vehículo con Akihide y se poenen en marcha sin pensarlo dos veces. Comienzan a seguir rápidamente a Gabi, quien ya había puesto en marcha la camioneta y abandonaba la ciudad nuevamente.
Shinpei: (atónito por lo que acaba de ver) Akihide se ha vuelto loco. Sobornó al personal del hotel, ideó una extorción y ahora robó una motocicleta... Algo tiene este país que le está afectando.
Federico: (recien llegado desde el interior del edificio) Escuche un alboroto... ¿están bien? (se refiere a los asaltantes, quienes intentan levantarse torpemente) ¿Quienes son estos tipos?
Nicole: (volviendo a notar a los ladrones) Vayamos al hotel ahora.
Ni bien ella termina la frase, los tres corren hasta la esquina de la cuadra, en la cual divisan un taxi, y regresan al hotel para esperar noticias de Akihide y Juana, quienes inesperadamente comenzaron una persecusión juntos.
Mientras tanto, en un lugar del campo:
Daigo: (cepillando el corto pelo del caballo al que acababa de montar) Wow, nunca pensé que me harías decir esto, pero me gusta la vida de campo. Tal vez podría comprar un terrenito por aquí y volverme un terrateniente... ¿Que te parece, uma [caballo]?
Annette: Ese tampoco es el motivo por el cual te secuestre.
Daigo: Comencé a pensar que querías venderme estas tierras, o convencerme de que me case con vos y nos mudemos aquí...
Annette: Suposiciones muy erradas (comenza a sentir espasmos en la cavidad toraxica [o sea, ganas de toser- hablando en criollo]) muy erradas...
Daigo: (al escuchar la tos de Annette, que se asemeja a la sibilante) Anetto chan, ¿daijobu?
Annette: (se cubre la boca y habla con dificultad) Voy al baño (se va)
Conteniendo el inmimente ataque de tos tras su mano, Annette se adentra en la casa y corre hasta el baño, o eso intenta, pues decide mejor parar en la cocina, que quedaba mas cerca, para abrir la llave y hacer buches con agua. Cuado realiza todo esto, escupe un líquido rojizo. Se refleja en una sarten lavada, notando que sus labios estaban mas colorados que de costumbre. Como un acto reflejo, sin pensar demasiado, levanta su remera para revisarse el abdomen, notando... que las zonas moradas en su abdomen han aumentado de tamaño...
Daigo: (aparece de repente, luego de haber observado el abdomen de la morocha) ¿Anetto chan, que son esas manchas? ¿Te golpeaste?
Annette: (mareada, a punto de perder el sentido) Esto... es el motivo por el cual te secuestre... Decile a Mika que venga rápido...
Pierde el sentido...
つづく
Federico: Ojalá lo supiera...
Akihide: (a Juana) ¿De qué están hablando esos dos?
Juana: Pues... Nicole convenció al muchacho, pero él no sabe qué decir exactamente.
Akihide: Solo tiene que fingir, si le dice que se encontró con nosotros será suficiente para que Anetto quiera regresar a convencerlo.
Juana: Pero, según él, es probable que ella envíe en su lugar a una de sus hermanas.
Shinpei: Podemos hacer entonces un rehen por rehen.
Akihide: Es una alternativa posible.
Juana: Nos estamos yendo a la mierda, literal, pero... creo que merece la pena intentarlo.
Mientras tanto, en algún lugar del campo:
Annette: (juntando los platos que están sobre la mesa en una pila) ¿Te gustó la comida, Daigo sama?
Daigo: (con brillo en los ojos) Todo estuvo delicioso, Anetto chan. Siempre pensé que ser secuestrado sería horrible, pero hasta ahora ha sido todo muy divertido.
Annette: Y se pondrá aún más entretenido. (se sienta cerca de él) Daigo sama, ¿sos bueno montando?
Daigo: (avergonzado) Pues... qué directa resultaste...
Annette: Bakana... Planeo llevarte a montar un caballo, no a mí. (lleva la pila de platos a la cocina)
Daigo: ¿Entonces de que se trata este secuestro? No entiendo.
Regresando a la ciudad:
Juana, Nicole, Akihide y Shinpei estaban setados en el banco de una plaza, cercana al lugar donde vivía al recien aparecido personaje, mientras esperaban que se cumpliera el plazo de tiempo. Estaba a punto de anochecer. Hacía unas horas Federico habló por telefono. Él se había apartado un poco para llamar a Annette y concretar una reunión, pero no quería que ella pudiese escuchar voces conocidas de fondo o supondría que se trataba de una trampa. Nuestra protagonista no era nada tonta, y tenía que ser aún más listo si quería que muerda el anzuelo. Ahora estaba en su habitación, lugar pactado para la reunión, a la que la morocha accedió con demasiada facilidad. Eso parecía raro. De seguro significaba que una de sus hermanas la reemplazaría. Y estaba en lo cierto.
Una vez que el cielo se tornó oscuro, una camioneta se estacionó frente al edificio de habitaciones. De ella descendió alquella muchacha de cabello negro largo y tez morocha. Levaba consigo un bolso de mano. No perdió mucho tiempo y avanzó hacia adentro del edificio, donde estaba Federico.
Federico: (una vez que abre la puerta, deja pasar a la muchacha) ¿Gabi? Yo quería ver a Annette.
Gabi: Mi hermana no tiene ganas de verte, por eso vine.
Federico: Solo con ella hablaré las condiciones de nuestro acuerdo. Vos no tenés nada que ver.
Gabi: (abre su bolso de mano) Pero... Se trata de mi hermana, así que lo que es con ella es conmigo.
Federico: Pero yo especifiqué que no quería intermediarios... ¿Pero que haces?
Gabi: (saca una hacha de jardinería del bolso y con ella señala a Federico) No tenés derecho a exigir nada. Ni siquiera podes ser un perro fiel, es comprensible que mi hermana se aburriera de vos tan rápido.
Federico: (asustado) Baja esa cosa.
Gabi: Mi hermana no quiere que vuelvas a llamarla. Si tanto te molesta la soledad, buscate otra.
Nicole: (entra de repenta) Así te quería agar... (se paraliza) ¿Un hacha de jardinería?
Gabi: (a Nicole, apuntándola con el hacha) Apartate de la puerta. (la pelirroja obedece sin pensar y la muchacha se vuelve hacia Federico) Elegiste el bando equivocado, ahora estás perdido. (sale)
Nicole observa rapidamente a Federico y luego decide regresar al exterior, seguida por el muchacho, lugar donde esperan los demás la salida de Gabi, quien ya había el hacha en su bolso. Esta sube a la camioneta, y es en ese momento que se dan cuenta que no habían preparado un vehículo para seguirla.
Shinpei: (a Juana) Pará el primer taxi que veas.
Juana: Pero por acá no pasa ninguno...
La muchacha de lentes escucha una frenada de motocicleta antes de sentir una presencia tras suyo... ¿era lo que se estaba imaginando? ¿En ese momento, presisamente? Juana escucha que Nicole grita algo antes del violento tirón... Así es, se trataba de un ladrón intentando llevarse su morral. Este le dijo "Dame la mochila, flaca"... El resto se le hizo confuso, todo pasó demasiado rápido.
La pelirroja había alertado a Shinpei, quien estaba mas cerca de su amiga, sobre la presencia del asaltante, y este rapidamente logró detener el robo, golpenado al ladrón en la cara y provocando que caiga al suelo. El cómplice abandonó la motocicleta para agredir a nuestro protagonista, quien ya lo vió venir, y le propinó una fuerte patada en el abdomen que lo dejó fuera de combate.
Akihide: (se les acerca rapidamente) ¿Pero que fue eso? Bueno, no importa, necesitabamos un transporte y ahora lo temenos.
Ni lento ni mucho menos, el guiterrista levanta la motocicleta y decide ponerla en marcha. Juana, con toda la adrenalina activada, de un salto comparte vehículo con Akihide y se poenen en marcha sin pensarlo dos veces. Comienzan a seguir rápidamente a Gabi, quien ya había puesto en marcha la camioneta y abandonaba la ciudad nuevamente.
Shinpei: (atónito por lo que acaba de ver) Akihide se ha vuelto loco. Sobornó al personal del hotel, ideó una extorción y ahora robó una motocicleta... Algo tiene este país que le está afectando.
Federico: (recien llegado desde el interior del edificio) Escuche un alboroto... ¿están bien? (se refiere a los asaltantes, quienes intentan levantarse torpemente) ¿Quienes son estos tipos?
Nicole: (volviendo a notar a los ladrones) Vayamos al hotel ahora.
Ni bien ella termina la frase, los tres corren hasta la esquina de la cuadra, en la cual divisan un taxi, y regresan al hotel para esperar noticias de Akihide y Juana, quienes inesperadamente comenzaron una persecusión juntos.
Mientras tanto, en un lugar del campo:
Daigo: (cepillando el corto pelo del caballo al que acababa de montar) Wow, nunca pensé que me harías decir esto, pero me gusta la vida de campo. Tal vez podría comprar un terrenito por aquí y volverme un terrateniente... ¿Que te parece, uma [caballo]?
Annette: Ese tampoco es el motivo por el cual te secuestre.
Daigo: Comencé a pensar que querías venderme estas tierras, o convencerme de que me case con vos y nos mudemos aquí...
Annette: Suposiciones muy erradas (comenza a sentir espasmos en la cavidad toraxica [o sea, ganas de toser- hablando en criollo]) muy erradas...
Daigo: (al escuchar la tos de Annette, que se asemeja a la sibilante) Anetto chan, ¿daijobu?
Annette: (se cubre la boca y habla con dificultad) Voy al baño (se va)
Conteniendo el inmimente ataque de tos tras su mano, Annette se adentra en la casa y corre hasta el baño, o eso intenta, pues decide mejor parar en la cocina, que quedaba mas cerca, para abrir la llave y hacer buches con agua. Cuado realiza todo esto, escupe un líquido rojizo. Se refleja en una sarten lavada, notando que sus labios estaban mas colorados que de costumbre. Como un acto reflejo, sin pensar demasiado, levanta su remera para revisarse el abdomen, notando... que las zonas moradas en su abdomen han aumentado de tamaño...
Daigo: (aparece de repente, luego de haber observado el abdomen de la morocha) ¿Anetto chan, que son esas manchas? ¿Te golpeaste?
Annette: (mareada, a punto de perder el sentido) Esto... es el motivo por el cual te secuestre... Decile a Mika que venga rápido...
Pierde el sentido...
つづく


