Hace 25 años
aproximadamente, hubo una reunión familiar en el campo. Era verano, hacía mucho
calor. El motivo de que se hayan reunido no era celebrar las fiestas, sino la
enfermedad terminal de uno de los pilares de la familia: la abuela. Ella había
dado a luz en su juventud a tres hijos, uno de ellos con diez años de
diferencia, lo que lo convertía en el menor y más joven. Mayores a él eran sus
hermano y hermana, quienes se llevaban poco tiempo de diferencia, y por ello
eran más unidos, a tal punto que eligieron como parejas matrimoniales a una
joven y un muchacho que a su vez eran también hermanos. De estos matrimonios
nacieron un hijo y una hija, quienes para el momento de la reunión, tenían 17
años él y 15 años ella. Los dos, aunque eran primos, no se habían visto hacía
casi diez años... y abruptamente se encontraron.
Lo repito, era
verano. Había dos adolescentes en la casa que no deseaban ver y cuidar a una
vela vieja mientras se consumía. Ellos ya no eran los mismos niños de hace diez
años y… como no había entretenimiento mejor… como estaban en una edad en la
cual sentían la necesidad de explorar ciertos temas sin hablar de ellos… como
los demás estaban pendientes de la abuela y encendidos en su preocupación… como
la extraña fuerza de lo que es prohibido los atraía… comenzaron una aventura
puramente sexual. No había sentimientos involucrados, solo deseo, o algún tipo
de tabú que querían romper. Y pudieron aprovechar que nadie les prestaba
atención. Notaban actitudes sospechosas, pero jamás se les ocurrió pensar lo
que estaba sucediendo.
La abuela
agonizaba, y no pasó mucho tiempo hasta que falleció, ¿pero eso acaso logró
calmar a estos muchachos? Pues no, lamentablemente para ellos. Decidieron
simular un poco que habían sentido la reciente perdida, pero mientras el resto
de la familia estaba en la sala velatoria, ellos se ofrecieron a preparar algo
de comida para llevarla a al funeral. Pudieron hacer rápidamente una buena
cantidad de empanadas, y las estaban acomodando en tappers. En un momento,
pasaron por la última morada de la abuela... y sintieron algún tipo de morbo
extraño, un cierto e inexplicable deseo de romper un tabú más, pero no fueron
del todo cuidadosos.
Pues verán, el
muchacho tenía una noviecita en la ciudad, pero con ella no llegó a entenderse
como con su prima. Él le avisó sobre el deceso de su abuela, y ella,
sigilosamente, decidió ir a visitarlo para darle sus condolencias, pero llegó a
la casa de campo en el momento menos oportuno... y pudo escucharlos. La joven,
absolutamente asqueada, como apareció en la casa se fue, y aunque tuvo que
esperar varias horas en la terminal a que partiera un nuevo colectivo que la
llevara de regreso.
Aquellos dos
adoptaron un poco más de decoro durante algún tiempo, aunque a veces se les
hacía demasiado difícil. Más cuando se enteraron de que, por los trámites del
testamento, el regreso demoraría unas semanas más. Pasaron casi catorce días,
la vuelta a casa se acercaba... y la muchacha tuvo que acudir rápidamente hacia
su primo para pedirle que la acompañe a un lugar... Cuando llegaron él se dio
cuenta de que se trataba de un consultorio donde se realizaban abortos. Después
de tantas veces sin tomar las debidas precauciones, había dejado embarazada a
su prima dos años menor. Ahora los dos necesitaban deshacerse de la prueba de
lo que habían hecho. Pero no pudieron.
Por alguna razón a
la que llamaremos destino, una "paciente" anterior a ella tuvo un sangrado
durante la intervención y decidieron suspender los demás procedimientos del
día. Los dos tuvieron que regresar a casa para enfrentar una terrible
pesadilla: En la casa habían encontrado el test de embarazo. Después de un par
de bofetadas, sentaron a la muchacha, y bajo mucha presión, comenzaron a
preguntarle quien era el padre del bebé que estaba esperando, pero ella se
negaba rotundamente a contestar esa pregunta. Había decidido guardar el secreto
pasara lo que pasara... él tampoco podía confesarlo, sin embargo, en ese
momento apareció alguien que sabía la verdad. Se trataba de la novia de la
ciudad, la que había escuchado todo, y que había llegado porque decidió no
guardar más silencio. Ella no tenía porqué cubrir lo que sucedía.
El padre de la muchacha
se lanzó sobre su propio sobrino, y costó mucho esfuerzo que lo apartaran.
Mientras tanto, la madre del mismo gritaba a su sobrina toda clase de insultos.
El telón había caído, y la función terminó. Ahora todos los veían como en
verdad eran. Cuando pudieron calmarse un poco, decidieron que él sería enviado
a estudiar a España, mientras que a ella la dejarían encerrada hasta el momento
del parto, posiblemente eso no cambiaría luego, y darían en adopción al bebé.
Eso era indudablemente injusto, ya que el castigo para el muchacho resultaba
mucho más liviano. Así que hubo una voz que se lanzó en contra.
Aquel hijo menor se
había casado hace años, pero su esposa quedó estéril debido a un accidente que
sufrieron cuando regresaban de un viaje por el festejo de su primer aniversario
de casados. Justamente esta mujer ofreció recibir a su sobrina en la casa del
matrimonio en la ciudad, y una vez que diera a luz, registrarían al bebé como
suyo. Luego de eso, la muchacha regresaría... pero, a la hora de la verdad, no
fue eso lo que sucedió.
Ella pasó a vivir
con su tía, dio a luz a una niña a quien, en honor a su suegra, llamaron Carmen
Vázquez. Luego de eso, se quedó un tiempo más con ellos para continuar con la
alimentación de la criatura, pero en realidad estaba planeando una forma de no
regresar al campo. En eso la ayudó su tía, la inscribió en un colegio para que
no dejara de estudiar, y convenció al resto de la familia de que la joven tomó
los hábitos y se internó en un convento. Pero la mentira se descubrió en poco
tiempo. Antes de terminar los estudios secundarios, ella quedó embarazada
nuevamente de un muchacho varios años mayor con quien estaba saliendo, pero
esta vez no quería abortar. Se casó con él y otra vez tuvo una hija, a quien
llamó Gabriela.
En cuanto a él, fue
a España, como estaba planeado. Allí comenzó sus estudios e inició una relación
con una joven muy bella, con la cual se casó una vez recibido, y tuvo una hija
a la que llamaron Micaela.
El tiempo pasó como
un suspiro, pero estas tres muchachas no se conocieron hasta hace dos años. En
ese momento, Carmen realizaba sus prácticas como psicóloga en un buen hospital,
le pidieron que ayudara a tranquilizar a un hombre acusado de robo que fue
herido en una pierna con arma blanca, durante el atraco a un comercio, por el
dueño del lugar. Por las dudas, por si la situación se salía de control, ella decidió
llevar su fiel metrónomo, con el que había desarrollado una efectiva técnica de
hipnosis. Y que bien hizo. El sujeto estaba ya alterado, así que apenas ella
dijo algo, pateo una silla que la golpeó en el abdomen, por lo cual, demasiado
adolorida como para sea algo tan simple, uso su táctica con rapidez y el hombre
repentinamente adoptó un silencio de muerte.
Ella corrió hacia
el baño, pero antes de llegar allí perdió el sentido. La verdad comenzó a revelarse desde entonces. Mientras estaban averiguando que fue lo que sucedió desde ese
golpe, descubrieron que su material genético era bastante particular... Y que
eso se debía a que sus padres eran en realidad parientes cercanos, como
hermanos o primos en primer grado. De ahí en adelante, Carmen comenzó a
averiguar quiénes eran sus verdaderos padres, entre visitas reiteradas al
hospital. Gracias al álbum familiar voy por primera vez el rostro de aquellos
dos que la habían engendrado. El parecido que tenía con ambos era innegable... a diferencia de la mujer que la había criado, con la que no había semejanza alguna. No le costó mucho averugiar que les deparó el futuro a esos dos, en especial sobre la existencia de sus dos hermanas... Pensó seriamente si debía contactarse con ellas... Pero ocurrió algo que no le permitió dudar demasiado.
Respecto a su malestar, el médico le diagnosticó... un problema físico producto de la transmisión de cuadros genéticos paralelos, que resultó en una malformación interna. El golpe con la silla causó una pequeña hemorragia que resultó ser la caja de Pandora. Con tratamiento, muchos cuidados y visitas periódicas tenía una espectativa de vida de dos años y medio a tres años.
A los pocos días, ella escribió una carta a sus padres, agradeciendo todo el amor que le brindaron durante ese tiempo a pesar de no ser su hija biológica, les confesó que ya sabía la verdad sobre su origen, pero no les guardaba rencor por haberlo ocultado. No les contó sobre su enfermedad, no concebía manera posible de decirlo, así que decidió usar una metafora: "Yo... me convertí en un monstruo. Y los monstruos tienen la función de revelar los pecados, tal como el minotauro del mito de Teseo, fue enjendrado producto de la zoofilia. No quiero hacerlos sufrir, por eso los abandonó. No me busquen. Mi transformación en monstruo es algo que no quiero que vean." Juntó varias cosas suyas, muy poco a decir verdad, y se fue. También abandonó la universidad, pues no tenía sentido seguir yendo si no podría ejercer por mucho tiempo. Y durante los dos años siguientes se dedicó a vivir como en verdad quería, como una persona totalmente nueva, y para exteriorizar ese cambio, tom´´o un pseudónimo: Annette, variante francesa del nombre Ana, que se caracteriza por ser "práctica e inteligente, que no se deja avasallar, y posee una gran capacidad de persuación".
Ya pasaron dos años, y aunque realmente cambió su vida, el padecimiento que soportaba solo era notorio en el abdomen, por tanto su aspecto no había desmejorado, había encontrado un trabajo que no le demandaba mucho esfuerzo, al igual que a sus hermanas, a quienes convenció con vehemencia de que no revelaran que se conocían, pues eso destruiría a sus familias. También hizo nuevas amigas, nuestras protagonistas. Era fantastico poder vivir sin preocupaciones.. pero apareció una nueva que no vio venir: Su tiempo se acababa poco a poco, y no estaba cerca de cumplir uno de sus sueños... Es por eso que planeó el secuestro de Daigo Naito... Pero ya no les contaré mas.
El resto lo dejo en sus manos.
Día 2:
Hoy comí muchas cosas ricas, debo decir que Anetto chan es la mejor secuestradora del mundo. Así dan ganas de ser raptado. Además... ¡¡Es tan divertido montar a caballo!! Creí que caería varias veces, pero los caballos de aquí estan bien entrenados. Aunque, ahora que lo recuerdo, yo estuve en un programa con un poni (risas).
Daigo love hourse.
Actualmente estoy preocupado. Anetto chan parece estan enferma. Estuvo escupiendo sangre y se ve muy mal. Mika chan se la llevó al hospital, y como pude le expliqué a Gabi chan lo que sucedió. Ella le echo la culpa al paseo a caballo, pero ¿por qué Anetto chan haría algo que sabe que no debe hacer? Estamos esperando noticias.
Gabi chan me contó que Akihide y Juana chan la siguieron, aunque se las ingenió para perderlos. Por un momento me entró nostalgia, y siento que los extraño, pero no puedo abandonar a Anetto chan.
Mi futuro es momentáneamente incierto.
第七章:近親相姦
- ¿Dónde estamos?
- La... Lamentablemente no lo sé. -observa atentamente a su alrededor - Pero creo que es la zona roja...
- ¿Lo decis por todas esas mujeres? Por cierto, que altas son.
- No son mujeres... - traga saliva - ¿por qué se nos tuvo que acabar el combustible justo, justo en esta parte? ¿Y ahora cómo regresamos?
- ¿Y... Si les preguntamos a... bueno, a... "ellas"?
- Ehh... Dale. Esperame aquí, en seguida regreso. - se vá, habla con una de las personas que estaban allí y regresa luciendo mas aliviada - Me dijeron que por aquí cerca hay una parada de colectivo. Yo te aviso donde nos bajamos. Luego tenemos que tomar el subte y nos deja a unas cuadras del hotel.
- Que alivio... Por cierto, ¿por qué me puntó mientras hablaban?
- Pues... a "ella" le gustan de estatura baja y dijo que le pareces divino.
Akihide: (sintiendo un escalosfrío) Vamonos rápido de aquí.
Los dos comienzan la travesía hacia el hotel para encontrarse con los demás, aunque no tenía ni la menor idea de cómo quedó la situación cuando los dejaron. Los ladrones continuaban allí, ¿les habrán hecho algo o Shinpei volvió a darles su merecido? ¿Nicole, el guitarrista de lentes y Federico los estarían esperando en el hotel? No imaginaban otra posibilidad. Ambos estaban cansados, solo querían regresar y poder descansar tranquilamente, para al día siguiente seguir buscando a Daigo, con más firmeza esta vez.
Una vez que bajaron del colectivo, Juana comenzó a buscar cambio para comprar los tickets para que pudieran tomar el tren subterraneo, pidiendo antes a Akihide que se quede quieto y no haga contacto visual con otras personas. Cuando regreso, lo encontró juntando la basura que había es el piso y depositándola en un cesto que estaba solo a unos pasos de allí. La gente que esperaba el tren lo observaba extrañada. "Japonés tenía que ser" pensó nuestra amiga, pero no por eso lo creía reprochable (se más, sintió un poco de vergüeza ajena, y se preguntó si los que lo estaban viendo inmóviles también la sentían).
El tren subterraneo los dejó rápidamente a unas cuadras del hotel. La medianoche se acercaba, era inmimente, y cayó sobre ellos cuando pusieron el pie en el Colón. Apenas entrarion, ya vieron a Shinpei, y a un lado a Nicole, quien se había quedado dormida. El guitarrista de lentes de les acercó para preguntarles que había sucedido, y luego de que ambos le contaran que la moto se quedó sin combustible y que tuvieron que dejarla abandonada a un lado para poder regresar, él hizo lo propio: les comentó que los tres (Federico incluido) habían regresado a a esperarlos apenas se fueron, que aquel muchacho decidio volver a su casa, pues estaba cansado luego del horrible día que había tenido, y que junto a la pelirroja aguardaban su llegada mientras se entretenían con revistas, la televisión y el movil japonés que tenía. Pero hacía poco a nuestra amiga la venció el sueño y se durmió sin que él se diera cuenta.
Shinpei: ¿Y ahora que hacemos? ¿Despertamos a Nikori y ustedes -no Akihide- se van o ella se queda? Ella parecía realmente cansada, me da pena despertarla.
Akihide: No va a dormir con nosotros. Y tampoco podemos dejarla en el sillón. Lo mejor será que las dos se vayan.
Juana: (acercandose lentamente a Nicole) La despierto, entonces. (mueve delicaadamente el hombro de su amiga, pero como ella sigue durmiendo como si no lo hubiese sentido, prácticamente la zamarrea) ¡Che, despertate!
Nicole: (adormecida) ¿Qué pasó? ¿Ya volvieron?
Juana: Si, pue'. Ya tenemos que irnos. Te cuento lo que pasó en el camino.
Nicole: (se levante y observa a Juana y Akihide. En japonés) Me alegro de que ambos estén bien... (recuerda lo que había notado cuando habló con Federico y se arrepiente. Para sí) Mierda... Niki, ¿en qué habíamos quedado?
Akihide: Vete a casa a dormir, ya parece que estás desvelada.
Shinpei: (antes de que se vayan, saca un billete de $100 que tenía del cambio que había hecho en los días pasados y se lo da a Juana) Aunque seas una acosadora loca y rara, te coopero para el taxi.
Juana: No necesito tu plata.
Nicole: Pero nuestas casas quedan medio lejos.
Juana: De todas formas...
Shinpei: (introduce el billete en el bolsillo delantero de la capera de Juana) De todas formas nada. Se necesita tanta terquedad para ser acosadora.
Juana: No soy acosadora.
Shinpei: entonces dejá de ser terca.
Nicole: Dejen de discutir, ya parecen casados...
Akihide: (a modo de burla) Inviten a la boda.
Juana: No jodan... Eso ni en mi peor pesadilla.
Las muchachas se despiden y van a la recepción para que llamen a un taxi para ellas. Una vez que abandonan el hotel, los guitarristas suben a la habitación para dormir, pues el día ya se les había hecho muy largo. Mañana continuarían buscando a Daigo, esperaban poder encontrarlo al fin.
Akihide: No va a dormir con nosotros. Y tampoco podemos dejarla en el sillón. Lo mejor será que las dos se vayan.
Juana: (acercandose lentamente a Nicole) La despierto, entonces. (mueve delicaadamente el hombro de su amiga, pero como ella sigue durmiendo como si no lo hubiese sentido, prácticamente la zamarrea) ¡Che, despertate!
Nicole: (adormecida) ¿Qué pasó? ¿Ya volvieron?
Juana: Si, pue'. Ya tenemos que irnos. Te cuento lo que pasó en el camino.
Nicole: (se levante y observa a Juana y Akihide. En japonés) Me alegro de que ambos estén bien... (recuerda lo que había notado cuando habló con Federico y se arrepiente. Para sí) Mierda... Niki, ¿en qué habíamos quedado?
Akihide: Vete a casa a dormir, ya parece que estás desvelada.
Shinpei: (antes de que se vayan, saca un billete de $100 que tenía del cambio que había hecho en los días pasados y se lo da a Juana) Aunque seas una acosadora loca y rara, te coopero para el taxi.
Juana: No necesito tu plata.
Nicole: Pero nuestas casas quedan medio lejos.
Juana: De todas formas...
Shinpei: (introduce el billete en el bolsillo delantero de la capera de Juana) De todas formas nada. Se necesita tanta terquedad para ser acosadora.
Juana: No soy acosadora.
Shinpei: entonces dejá de ser terca.
Nicole: Dejen de discutir, ya parecen casados...
Akihide: (a modo de burla) Inviten a la boda.
Juana: No jodan... Eso ni en mi peor pesadilla.
Las muchachas se despiden y van a la recepción para que llamen a un taxi para ellas. Una vez que abandonan el hotel, los guitarristas suben a la habitación para dormir, pues el día ya se les había hecho muy largo. Mañana continuarían buscando a Daigo, esperaban poder encontrarlo al fin.
Por la mañana:
Juana y Nicole, quien pudo dormir por la noche, regresaron al hotel alrededor de las ocho de la mañana, pues querían comenzar buscar desde temprano o acabarían como el día anterior. Las dos se acercaron al comedor, esperando que los muchachos ya se hayan levantado y estén desayunando. Allí encontraron una mesa servida con tres desayunos bastante convencionales... y una sorpresa que las dejó perplejas... no podían creer lo que veían sus ojos... ¿qué significaba eso? ¿que había sucedido?
Nicole: (a Juana, en español) ¿Ves lo que yo veo o me volví loca?
Juana: Creo que sí... (se acerca a la mesa) Da... ¿Daigo sama?
Daigo: (contento) Juana chan, Nikori chan, las extrañe.
つづく









